Archivo     |   Búsqueda

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
Última actualización : 12/11:38 h.

Martes, 30 de Diciembre de 2008 / 11:11 h

Casas del migrante, una luz en el camino

  Versión para Imprimir

Tecún Umán es la zona donde se embarcan muchas migrantes antes de cruzar el río Suchiate, frontera natural Guatemala-México.

Tecún Umán es la zona donde se embarcan muchas migrantes antes de cruzar el río Suchiate, frontera natural Guatemala-México.



Iván Escobar
Texto y Fotos
Chiapas/México

La zona sur de México fronteriza con Guatemala es el lugar donde mayor número de refugios o “Casas del Migrante” existen, aunque la cantidad de personas que requieren atención sobrepasan las capacidades de estos hogares.

Muchos de estos humildes hogares han sido fundados por personas religiosas y originarias de esta zona y que han vivido de cerca el tránsito ilegal de miles de personas en las últimas dos décadas.

El caso más concreto es el de Olga Sánchez Martínez, encargada y fundadora del albergue “Jesús el Buen Pastor”, ubicado en Tapachula, Estado de Chiapas. Esta es una mujer que por más de dos décadas se ha dedicado a la atención del necesitado.

Esta mujer, con fuertes lazos de solidaridad y ayuda al prójimo, dice que la vida le ha enseñado a atender al que lo necesita, práctica que ha mantenido en los últimos 20 años y, los últimos cuatro dedicados al albergue.

Sánchez Martínez atiende a los migrantes centroamericanos, que en su mayoría arriesgan sus vidas por llegar a los Estados Unidos.

“Desde el principio he tenido bastante deseo de vivir, a mí todo mundo me tenía como enferma, ya que consideraban que me iba a morir. Todos esos problemas me llevaron un día a visitar los hospitales, encontrando un refugio y atendiendo a otros”, expresa esta mujer mexicana.

En ese entonces, se dijo a sí misma, “si yo tengo piernas, brazos y puedo hablar. Por qué no ayudar a los demás. El estar enfermo uno no es fácil, pero es como el espacio para comprender al otro”.

En el último año, este albergue ha atendido a 2 mil 500 salvadoreños, es decir un 40% de las atenciones, ya que el resto son originarios de otras naciones centroamericanas (60%), que buscan llegar “al otro lado” y encuentran una mano amiga en este lugar, ubicado en los contornos de la ciudad.

El albergue cubre algunas de las necesidades para aquel que llega, como son: techo, ropa, comida, pero los encargados manifiestan que no pueden cumplir todas las demandas. Y es que el lugar, además, atiende a personas adultas mayores abandonadas y a migrantes centroamericanos que sufrieron algún tipo de lesión o accidente durante su intento por cruzar las fronteras.

De ahí que los medicamentos sean otra de las necesidades mayores, las cuales se requieren para atenciones básicas a los enfermos.

Así como este albergue, se encuentran otros como el Albergue Belén, en Ciudad Hidalgo; la Casa de la Mujer, en Tecún Umán; la Casa del Migrante, en Tijuana; Tabasco, Sonora, entre otras que dan refugio miles de personas, en su mayoría centroamericanos.

Muchos de los migrantes que llegan a estas casas, llegan con las manos vacías y muchos sueños de superación. La frustración es uno de los síntomas más comunes entre hombres y mujeres, particularmente entre aquellos que quedaron lisiados al ser embestidos por los diferentes trenes que transbordan.

En Tecún Umán, frontera Guatemala-México, se encuentra la “Casa de Migrante Sin Fronteras”, que es una institución al servicio de los migrantes, la misma se ubica en la diócesis de San Marcos, bajo la dirección de los misioneros de San Carlos Scalabrinianos.

Está ubicada en las riberas del río Suchiate, frontera natural entre ambas naciones, y se convierte en un “oasis en el desierto, un paraje para meditar, descansar y continuar”, advierten muchos.

Entre las principales funciones de esta casa del migrante, está la de recibir todos los días del año “al necesitado”, brindándoseles alimentación y hospedaje por tres días. Además, se les presta atención en tres áreas: trabajo social, asesoría jurídica y educación.

El sacerdote Heyman Vázquez Medina, párroco de la comunidad de Arriaga y director de la Casa del Migrante de esta zona, precisó que por este hogar han pasado en el 2008, cerca de 8 mil personas. Aunque recordó que los migrantes “están utilizando nuevas rutas” para llegar a los Estados Unidos.

Incluso, advirtió que por la zona se ha visto un mayor incremento en el paso de mujeres y menores de edad, que intentan reunirse en la nación norteamericana con otros familiares que migraron con anterioridad.

“Los migrantes no son sujetos de derechos en México, porque el migrante recibe todo tipo de abusos como robos, extorsiones, golpes, hasta asesinatos y no pasa nada”, cuestiona el religioso.

Tras agregar que si un migrante aparece muerto en las vías del tren en Arriaga, por ejemplo, “no pasa nada, lo único que va es la policía municipal, lo entierran en una fosa común y ahí acabo todo”.

La nueva amenaza, de acuerdo a versiones que este religioso ha recabado de los propios migrantes, proviene del denominado grupo Z, “que es un grupo muy bien organizado, que tiene preparación militar, y sobretodo que tienen muchas armas”, dijo.

Fermina Rodríguez, coordinadora del Centro de Derechos Humanos en Arriaga, lamentó que a la fecha la legislación mexicana e instrumentos legales no garantizan el respeto de los derechos de hombres y mujeres que pasan en tránsito antes de cruzar la frontera.

“En el tema de la protección de los derechos humanos de los y las migrantes, no sólo es necesario el reconocimiento a través de los instrumentos, es necesario el reconocimiento de los migrantes como sujetos de derechos en las prácticas institucionales. Ese, creo, que ha sido una de las grandes heridas por la que constantemente violenta los derechos humanos de las personas”, precisó Rodríguez.

Tras añadir que los cuerpos policiales, sociedad civil “aún no han asumido que los migrantes son sujetos de derechos, independiente de su nacionalidad, e independientemente vengan a trabajar o utilicen el territorio mexicano como tramo de paso”.

Lo que queda claro es que los esfuerzos de solidaridad a través del trabajo de las casas de migrantes, no son valorados por sus propias poblaciones, sino por aquellos hombres y mujeres que encuentran un lugar de recogimiento y reflexión. Olga Sánchez insiste en que antes de salir de su país, una persona debe informarse de los riesgos que pueda encontrar y no sólo aventurarse en una ruta que muchas veces, pasa de ser un sueño a una pesadilla.

  Versión para Imprimir


Nacionales

30/12:34 | Centros penales en alerta roja por fiestas

30/12:34 | Transporte de microbuses perdió cerca de medio millón de dólares por extorsiones

30/12:34 | Disminuyen emergencias en hospitales públicos

30/11:55 | Iglesia evangélica también es afectada por la crisis

30/11:55 | Incrementa gasto en importación de petróleo

30/11:45 | Ruiz promete impulsar obras en el área social

30/11:45 | Violencia electoral en Apopa

30/11:45 | Insta a candidatos a la presidencia a trabajar tomando en cuenta el Cambio Climático



publicidad