Más de quinientos niños de Santa María Ostuma reciben su juguete navideño por parte de miembros de FUNDANSAL. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura
Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino
A dos horas de la capital se ubica el municipio de Santa María de Ostuma, en el departamento de La Paz. Curiosamente, a la entrada del lugar hay un rótulo que reza: “Bendición de Dios” y no es en vano, pues ayer varios «ángeles salvadoreños» arribaron a esa tierra.
Alrededor de ocho ángeles salvadoreños regalaron momentos de alegría y diversión a cientos de niños y niñas en el municipio de Ostuma, conocida también, como «Tierra de las piñas».
Desde las diez de la mañana, los ostumeños esperaban con ansias la llegada de los serafínes, quienes desde el extranjero traían regalos para todos.
Los bondadosos querubines pertenecen a la Fundación Ángeles Salvadoreños (FUN- DANSAL), que desde hace 8 años colma de bendiciones a los cuscatlecos.
“Traemos esto (regalos, sillas de ruedas y comida) para apoyar un poquito al pueblo, pues en la navidad hay mucha pobreza ”, señaló el presidente de FUNDASAL, Robinsson Galdámez.
A eso de las once de la mañana, el ambiente era fascinante, pues las risas de los pequeños inundaban de alegría cada uno de los rincones de Ostuma.
“La alegría de los salvadoreños es nuestra satisfacción más grande, ese es el pago del sacrificio que hacemos en los Ángeles”, recalcó entre lágrimas el presidente de la Fundación.
Y no era de menos, pues los niños emocionados bailaron y cantaron junto a un par de cómicos payasos, quienes entre broma y broma animaron a los presentes. Es más, la alcaldesa del municipio, Elsa de Melchor, repartió pedazos de piña dulce a los ángeles como compromiso de su pronto regreso a dicha tierra.
Cuando el reloj marcó las doce del mediodía, los pequeños ostumeños hacían filas para recibir de manos de los serafines juguetes con motivo de la época navideña. Eran dos filas, una de niños y otra niñas, quienes con entusiasmo aceptaron las muñecas barbies y la diversidad de carros de juguete.
Los integrantes de la fundación llevan a penas 10 días en El Salvador y, desde ya, han llenado de regocijo los festejos navideños de cada rincón en el país.
Posterior a la entrega, los cientos de ostumeños degustaron de una paella patrocinada por una arrocera nacional. Mientras los serafines junto a la alcaldesa se despedían para llevar felicidad a otro lugar.
La siguiente parada fue el municipio de San Pedro Nonualco, específicamente el Asilo Oasis Francisco de Asís. Ahí los querubines entregaron sillas de ruedas a las abuelitas del lugar. Asimismo, lograron arrancar varias sonrisas de las ancianitas, quienes con abrazos agradecieron la visita en una época tan especial como es la Navidad.
Aunque los ángeles ayudan a los salvadoreños, destacan la necesidad de trabajar más por la población. Es más, el presidente de FUNDANSAL sugirió al Gobierno elaborar proyectos laborales.
“Se necesita pensar en proyectos de trabajo que no estén sólo esperando los dólares de Estados Unidos, pero también no hay que decirles vayan a pescar sino darles la caña para que salgan a pescar”, dijo Galdámez.
Por ello, la Fundación planea a corto plazo crear cursos técnicos, con el fin de mejorar las condiciones económicas de los salvadoreños.



