Mauricio Funes, visitó los municipios de Comalapa, La Laguna, El Carrizal, San José, Ojos de Agua y Las Vueltas, en el departamento de Chalatenango, y la gente recibió al candidato opositor que en su gobierno invertirá en programas para combatir la deserción escolar y el abandono del campo.
Luis Romero Pineda
Redacción Diario Co Latino
José Armando León hacía verdaderos malabares: con una mano controlaba el volante y, con la otra su celular y su radio. Trataba de contactar a dos personas. Una, su superior, no contestaba y tenía un mensaje urgente que decirle de parte de “la doctora”.
Se lamentaba que no respondiera, pero la pena era, sobre todo, por la situación de la segunda persona. José, miembro del equipo de seguridad de Mauricio Funes, Dra. Vanda Pignato y la Caravana de la Esperanza, sentía mucho el hecho que el padre del chofer no iría al mitin de La Laguna, su pueblo natal. “Una vaca le pegó una patada al viejito… pero las de caballo duelen más”, se confortaba.
El pasado sábado 20 de diciembre, el candidato presidencial por el FMLN, Mauricio Funes, visitó los municipios de Comalapa, La Laguna, El Carrizal, San José Ojos de Agua y Las Vueltas, en el departamento de Chalatenango. Las visitas a estas localidades fueron reprogramadas luego que, en ocasiones pasadas, los temporales del mojado invierno obligaron a la caravana a posponer las giras.
Sin embargo, Chalatenango recibió esta vez al candidato opositor y su mensaje de la ocasión: de ganar, su gobierno invertirá en programas para combatir la deserción escolar y el abandono al campo. A su vez, aprovechó para manifestar su apoyo a los candidatos efemelenistas que ostentan ocupar la silla edilicia de sus respectivos municipios norteños.
Al arribo de la Caravana de la Esperanza al municipio de Comalapa, ya los miembros de la PNC, que componen el equipo de seguridad de la caravana, habían coordinado todo con la unidad de Chalatenango. Sumándose a ellos alrededor de quince guardaespaldas debidamente equipados, se formaron rápidamente para brindar seguridad al candidato que ya había avanzado hacia la tarima.
Algunos de ellos se entrenaron en el pasado conflicto armado en las filas revolucionarias y los demás forman parte de instituciones oficiales actuales. No obstante, ninguno de ellos estaba entrenado para lo que se avecinaba: las sonrisas de decenas de niños que se acercaron a saludar al aspirante presidencial en Comalapa.
Allí, Funes anunció la creación de un banco de fomento para la actividad empresarial y de agricultura para sostener la producción nacional y así mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños. La asistencia técnica, el otorgamiento de créditos y la reducción de precios en los insumos para la producción agrícola son algunas de las medidas que, asegura, llevará a cabo su gobierno. Funes pidió el voto a la concurrencia para que, de esa manera, se concrete “la oportunidad de tener un gobierno comprometido con los problemas y aspiraciones de la gente”.
En el camino hacia La Laguna, José recordaba, cuando la guerrilla se tomaba posiciones del ejército en su pueblo natal. A los once años se fue a San Salvador, buscando a un amigo; supuestamente se quedaría tres meses. Regresó luego de un año y llevaba un juego de mesa para que su papá no lo regañara. Su sonrisa se hacía notar al recordar cada detalle de su juventud (aunque aún tiene veintiocho años). Minutos después, sonreiría junto a su hermana luego de largos meses de no verla. David Rivas, jefe de Comunicaciones de Funes, interrumpió los recuerdos para interrogarle sobre el nombre del municipio. “Nunca hubo laguna en La Laguna”, aclaró.
Funes recordó que algo que sí tiene La Laguna- y ha venido teniendo tanto a nivel municipal como ejecutivo- son veinte años de gobiernos de ARENA encima y advirtió que cuando los partidos políticos se perpetúan en el poder, se desgastan. Ese municipio tiene el mismo tiempo con ARENA.
Chalatenango es un departamento con una alta tasa de migración a los Estados Unidos (EE. UU.) por lo que Funes aseguró que, como ya ha sostenido pláticas con funcionarios estadounidenses, resolverá la situación de los migrantes en EE. UU. para que puedan obtener su residencia. Propuso mejorar la situación de producción local para que las familias permanezcan unidas pues “la migración provoca la desunión en nuestro país”.
Otro factor que le preocupa al candidato es la deserción infantil en la educación; por eso, aseguró que creará un programa de apoyo al sistema educativo que brinde alimento, útiles y uniformes a los estudiantes. “Es obligación del gobierno que se mantenga el apoyo a los padres” para que sus hijos permanezcan estudiando.
Hacia El Carrizal, las calles eran de polvo. Sólo se notaban las luces de las sirenas en la caravana. Sin poderse apreciar, a un lado se hallaban las faldas de los cerros que conducen hasta el río Sumpul.
Un río que tiñó sus aguas con la sangre de alrededor de trescientos campesinos inocentes asesinados por el ejército salvadoreño en 1980. Ese mismo año nació José. Dieciséis años después viajó a los Estados Unidos. Ahí trabajó siete años. Al volver a El Salvador, compró un caballo y lo montó por los caminos donde hace dos días manejaba una camioneta Pathfinder verde. El sendero es empinado y largo. El caballo decidió no seguir más pero José deseaba seguir la aventura. El animal, al sentirse presionado, mordió a José. No quería seguir más.
El candidato presidencial compartía, en El Carrizal, que en poco tiempo alcanzará la meta trazada, es decir, recorrer los 262 municipios del país. “Estamos por alcanzar esa meta. En las próximas semanas, habremos terminado de recorrer el país. Hemos visto cómo, desde oriente a occidente, de la zona costera hasta la parte fronteriza con Honduras, el respaldo a nuestro proyecto político ha venido creciendo”, detalló Funes. Para el ex entrevistador, el aumento del apoyo en los sectores occidente y oriente del país es seguro, pero desea aumentar el apoyo de Chalatenango. Por eso, pidió el voto para sus alcaldes y diputados. De estos últimos, Chalatenango elige tres para la Asamblea Legislativa y Funes confesó que le gustaría ver que el FMLN los obtuviese.
“Ya vamos a llegar”, decía, con satisfacción, David Rivas, “allá se ven las luces”. “Así nos decían cuando íbamos en el desierto (en la zona fronteriza hacia los EE. UU.) Y nada. A los que no llevaban agua, les mojábamos los labios”, decía, con sarcasmo, José. El desierto fue uno de los tramos recorridos para alcanzar “el sueño americano. Más de un mes duró su viaje. Esta vez, tenía razón. Aún faltaba rato para llegar a San José Ojos de Agua.
En “Ojos de Agua”, como se le conoce popularmente, criticó al actual alcalde de ARENA. Dijo que había llegado para “darnos un fuerte abrazo, porque este departamento tenemos que recuperarlo”.
Funes recordó cuando visitaba ese municipio en tiempos de guerra, cuando trabajaba como periodista. Ahí relató el sufrimiento y la destrucción que vivían las personas. Su silueta y la de su esposa se trazaban de blanco frente a cientos de seguidores.
En el municipio de Las Vueltas, Vanda Pignato tosía desde hacía ratos. Un niño le gritaba desde la tarima para decirle algo. La esposa del candidato presidencial se acercó al pequeñín con una sonrisa en la cara. El niño estiró su brazo: le ofrecía una barra de dulces para refrescar la garganta de la que las encuestas indican podría ser la Primera Dama de la República.
La reactivación del Instituto Regulador de Abastecimiento (IRA) es una de las medidas que Funes llevará a cabo si gana, aseguró. Poner a funcionar de nuevo esa institución es imperante “para que ya no sigamos pagando altos precios por los alimentos”. La reforma beneficiaría a los productores agrícolas, generaría empleos y sería, principalmente, un alivio para el bolsillo de los consumidores, según Funes. “Necesitamos, el quince de marzo, sacar a ARENA del gobierno”, exhortó. ARENA fue el partido que, como gobierno, terminó con las funciones del IRA.
Al regresar, José recordaba cuando Mauricio Funes fue proclamado candidato. Al inicio, sólo eran dos personas en el equipo de seguridad. Luego, recordó un poco más. Cuando joven, trabajó en un taller de un empresario de buses; en los Estados Unidos, tenía a su cargo a casi treinta hombres en una fábrica. Ahora, tiene a cargo una familia y forma parte del equipo de seguridad de Mauricio Funes. “Entiéndame”, decía mientras manejaba con un cigarro en una mano, “sólo soy un hombre de cantón”.



