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El Salvador, Martes 29 de Julio de 2014
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Jueves, 18 de Diciembre de 2008 / 09:56 h

Importancia del voto para la democracia del país

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Iván C. Montecinos

Uno de los pilares fundamentales de nuestra democracia es el derecho de todo ciudadano a emitir su voto cuando se realicen elecciones para elegir las máximas  autoridades del país. Ese acto de ejercer el sufragio, constitucionalmente debe realizarse de una manera  libre, independiente y secreta. También es muy importante tener conciencia de la importancia y el significativo valor del voto, como también exigir que se respete y no sea manoseado por nadie.

Un ciudadano con su voto contribuye de una manera real  a la construcción directa de las instituciones democráticas del país como lo es La Asamblea legislativa, el Órgano Ejecutivo, el poder local de las ciudades y poblaciones, representado en los alcaldes y concejos municipales.

Estas instituciones configuran la base del tejido democrático de una Nación, y todo esto se consigue con el voto de  cada persona, por muy humilde que esta sea, sin importar la clase social a la que pertenezca.

El emitir el voto, sin lugar a dudas, es el acto más sublime donde las mujeres y los hombres son enteramente iguales, lo mismo vale el voto del Presidente de la República que el voto del más pobre campesino en el lugar más remoto del país. 

Lastimosamente una gran parte de nuestra población carece del conocimiento real de lo que significa su voto en un proceso eleccionario, este desconocimiento viene a raíz de la falta de  una cultura política capaz de educar a la ciudadanía, debido a esto, grandes cantidades de electores desperdician el voto al ejercerlo sin ningún razonamiento, simplemente dejándose engatusar por las superficialidades de la intrascendente pero efectiva propaganda de los políticos, que en muchos casos, como burdos magos de feria, ofrecen muchas ilusiones.

Quienes con mucha certeza conocen del efectivo valor del voto, son todas aquellos politiqueros cuya  intención es la de tener un puesto público, que les permita alcanzar una mejor posición económica o de poder. Para estos individuos  un voto cuenta,  de ahí que durante las campañas electorales se desvivan por llamar la atención de los electores a través de la propaganda partidaria propuesta en diferentes formas y por diversos medios.

Maquiavelo decía: “El fin justifica los medios” y ese axioma es muy bien aplicado por muchos politiqueros de este país, quienes en periodos eleccionarios con tal de conseguir votos son capaces de las más singulares transformaciones personales, hasta llegar al grado de abrazar a humildes campesinos, señoras de los mercados, lustradores, mecapaleros y hasta tomarse un trago con cualquier bolito consuetudinario. Otros políticos que en su vida normal son ajenos a la religión, cuando están en campaña, asisten a las ceremonias religiosas de manera compungida, como quien no quiebra un plato, son unos verdaderos hipócritas, todo por conseguir un voto.

Los aspirantes a un cargo público en muchos de  los pueblos del país, utilizan mecanismos especiales para tratar de conseguir los votos, especialmente en las zonas rurales, donde las personas tienen menor educación formal y son más vulnerables a ser engañados por estos falsos profetas de la política.

Para el caso, lo que siempre ha sucedido en las elecciones en muchos municipios del departamento de Cabañas, un bastión fuerte de ARENA, es muy singular. En esta zona hay pueblos donde las autoridades municipales, pertenecientes al partido gubernamental, para tratar de conseguir la mayor cantidad de votos utilizan la estrategia de volverse grandes colaboradores económicos de la iglesia, favor que les es devuelto por los dirigentes religiosos con una amistad muy cercana y con sendos sermones donde le explican a sus feligreses el peligro de que ideologías “extrañas” se implanten en el país. Es decir, estos líderes espirituales hacen campaña política a favor del candidato gubernamental de una manera “disimulada”.

Esta estrategia  genera excelentes resultados basado en el entendido de que la mayoría de comunidades rurales son muy religiosas y para sus habitantes la palabra de un líder espiritual  es ley.

Además, para reforzar esta tesis, estos políticos literalmente compran a los líderes cantonales, entre los que muchas veces se encuentran mayordomos de ermitas,  a quienes les pagan un “salario” para que realicen el trabajo de convencimiento con los habitantes del lugar.

Otra de las estrategias  utilizadas por los candidatos gubernamentales del departamento de Cabañas, para acaparar votantes   el mero día de las elecciones es la siguiente: En primer lugar contratan todo el transporte disponible de una población, ya sea  camión, pick up o bus y muy temprano por la mañana mandan a recoger electores a los diversos cantones; cuando estos llegan repletos, estas personas son llevadas a la sede del partido donde son bien recibidos con un suculento desayuno, a la vez  les ofrecen charlas para recordarles de no equivocarse,  y les dicen que el voto debe de hacerlo sobre la bandera que tiene la crucita.

Posteriormente, estos campesinos son llevados en grupos al centro de votación donde “colaboradores” del partido,  les indican el lugar donde tienen que emitir el sufragio. Al terminar el proceso de votación las personas regresan al comité partidario para abordar el respectivo transporte que le llevará de regreso  al cantón.

Como se puede apreciar, con lo expuesto anteriormente,   esta es   una de tantas  maneras de conseguir votos de una forma  no muy  “democrática” que digamos; pero, es válida  en un país donde las instituciones  funcionan mal, especialmente el Tribunal Supremo Electoral que poco o nada le importa la forma de cómo los partidos políticos consiguen los votos.

Cuánto  tiempo tendrá que pasar en el país para ver unas elecciones completamente libres, en la mayor parte del territorio nacional,  donde se respete  y se deje al ciudadano en completa autonomía  emitir el sufragio, sin coacciones de ninguna naturaleza y donde solo exista el convencimiento personal de darle el voto al candidato con  la mejor oferta electoral, basada en reales planes de trabajo que contribuyen de una manera efectiva al desarrollo de los pueblos. 

Por el momento se vislumbran algunas señales, ya que existen comunidades en los pueblos y cantones, donde sabiamente reciben las ofertas y regalos de todos los partidos políticos que les visitan duran la campaña, pero, al final votan de una manera razonada por el partido de su conveniencia.

Darle la real importancia que merece el voto y los electores, sería posible en un futuro, sí  los partidos políticos con una verdadera vocación democrática realizarán en la Asamblea legislativa, una verdadera reforma electoral que elimine todos los vicios y malas mañas del actual proceso electoral.
“ Y ahora escribe”, Iván C Montecinos, periodista y articulista para Diario Co Latino y Raíces.

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