Mauricio Funes, candidato presidencial por el FMLN, en su gira por Santa Ana. Foto Diario Co Latino
Luis Romero Pineda
Redacción Diario Co Latino
Inició la jugada desde un extremo de la cancha de fútbol rápido, en la Colonia El Palmar, Santa Ana. Corrió con una presencia notable en el campo de fútbol y se acercó hacia su primer adversario, a quien esquivó sin ninguna dificultad. Lo mismo sucedió al realizar fintas frente al segundo y al tercero. Dio un pase a su compañero de equipo, el cual fue víctima de una falta. El jugador que inició la jugada se acercó a cobrar el penalti. Tomó impulso y todos lo miraron. Las miradas estaban todas sobre él y el balón. Sin embargo, la suya estaba en otro lugar: a unos cien metros, el candidato presidencial efemelenista se dirigía a los pobladores de El Palmar. Sin quitarle la mirada, el futbolista pateó el balón. Falló el penalti.
Mauricio Funes, candidato presidencial por el FMLN, visitó ayer el departamento de Santa Ana. Ahí, realizó un recorrido por distintas colonias y comunidades junto al candidato a alcalde por ese departamento, Francisco Polanco -quien intentará hacerse de la silla edilicia santaneca, actualmente en posesión de Orlando Mena del PDC (ex FMLN)-, y por el diputado Roberto Lorenzana, quien fue postulado como candidato a diputado por el territorio santaneco.
Funes, en la ocasión, respondió respecto a las declaraciones de los miembros que presiden el Consejo de Seguridad Nacional- órgano conformado por miembros de la policía, el ejército y el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE)- en el cual se manifiesta la supuesta existencia de cuarenta grupos armados que se “movilizan clandestinamente” por las zonas donde hubo presencia guerrillera. Para Funes, de existir estos grupos, “deben de ser identificados, investigados y sancionados de acuerdo a la ley”.
No obstante, exigió a las autoridades que precisen en la información divulgada, dando a conocer los modos de operar, sus patrocinadores, sus zonas, sus relaciones y quiénes los conforman y que no se limiten a especulaciones, las cuales catalogó como “irresponsables”. Una fotografía mostró en matutinos nacionales al coordinador general del FMLN, Medardo González, presenciando un acto en conmemoración a los combatientes de la guerra civil frente a una formación militar conformada por jóvenes. Funes aseguró estar en desacuerdo con la realización de esos actos.
Funes afirmó que, de llegarse a demostrar la existencia de tales grupos armados, será “el primero en pedir que se sancione a los responsables y que se les aplique, con rigor, la ley”. El candidato expresó que él y su partido político están en contra de cualquier grupo armado que no sea el ejército y que reconocen que debe ser la única institución armada.
Luego de arribar de Washington DC, donde Mauricio Funes sostuvo reuniones con miembros de la administración Bush, la “Caravana de la Esperanza” y su líder partieron hacia Santa Ana. “Nos gusta tu sinceridad” le gritaba un señor en la Colonia El Palmar. Funes pidió a la concurrencia que, en la elección por los diputados de ese departamento, lo hagan por aquellos que conforman la planilla del FMLN. De ganar la elección presidencial, Funes confesó que sería más fácil gobernar con una mayoría simple de izquierda en la Asamblea Legislativa para que ésta actúe en función y con compromiso “a los cambios que el país necesita”.
La Asamblea Legislativa es quien aprueba el presupuesto para la nación y Funes considera necesaria la presencia de una mayoría simple en el congreso nacional para contar con un apoyo claro a su posible administración. De igual manera, criticó el accionar de las bancadas legislativas de derecha a las cuales tachó de “alianzas perversas” que aprueban leyes impopulares que favorecen a sectores privilegiados.
No satisfecho con pedir el voto aquellos en edad de votar, Funes se dirigió a los niños y niñas ahí reunidos y les exhortó a pedirles a sus padres, primos y hermanos mayores convertirlo en Presidente de la República. Una niña, en brazos de su madre, parecía obedecerle y lo miraba con vehemencia. Luego, le aplaudió eufóricamente.
En la Colonia El Trébol, la tarima móvil se colocó frente a un muro rojo con los rostros de la fórmula presidencial efemelenista. Funes condenó ahí la decisión de las autoridades del Hospital Rosales de no realizar cirugías por la falta de presupuesto para la compra de camas. Reaccionó indignado ante tal acción pues consideró que las personas que no poseen los recursos para visitar hospitales privados deben de ser atendidos para poder vivir.
De la misma manera, relató el hecho que Nicolás Salume, un reconocido empresario salvadoreño, esté financiando la reconstrucción y el mantenimiento de un hospital en Santa Ana. La suma de esa contribución filantrópica ya ha superado el millón de dólares, lo que Funes consideró inaudito puesto que los hospitales públicos son responsabilidad del Estado. Funes aseguró que, si el FMLN obtiene mayoría simple y gana la presidencia en las próximas elecciones, el presupuesto destinado al sector salud será aumentado y manejado de manera transparente y eficaz.
Sin duda, los jóvenes son los más afectados con la música en los ambientes de fiesta. Los movimientos de una joven creaban sombras danzarinas en sus compañeros vestidos de rojo y los rostros emocionados de decenas de personas en la Colonia Primavera serían inmortalizados en imágenes mentales por los que llegaban a presenciar la llegada del candidato presidencial. Junto a la carretera, un bus pasaba lento.
Ni el motorista, ni el cobrador ni los usuarios se querían perder del escenario rojo. Con todo el disimulo posible, un señor levantaba el pulgar de la mano izquierda y sonreía bajo su sombrero. Referente a la presencia de la juventud, la cual, según Funes, aumenta a medida que avanza la campaña, dijo que representan el mensaje de la campaña: el cambio que dejará atrás el pasado, no para olvidarlo, sino para superarlo.
En Río Zarco se hicieron presentes personas de otras comunidades. Muchos de ellos saludaban a Funes, cuya silueta se dibujaba con el reflejo de la luz dentro de su camioneta blindada. Desde afuera, sólo se veía una mano saludando y el rostro que luego estaría asegurando a los habitantes santanecos que “ARENA ha perdido la confianza del pueblo” y que su candidato, el ingeniero Rodrigo Ávila, no será el presidente del empleo por una simple razón: “porque no ganará las elecciones presidenciales” del quince de marzo del año próximo. La multitud no cabía en sus mentes y los gritos eran el desahogo de su alegría y de la esperanza que, según Francisco Polanco, simboliza Mauricio Funes.
El “símbolo” declaró que el aumento al salario mínimo no es suficiente, pues es superado por el aumento del costo de la vida y es una medida que “vino tarde” y sólo con fines proselitistas.
“ARENA es un partido político desesperado y decadente que lleva 20 años aprovechándose del gobierno “, aseguró Funes en Santa Ana Norte, otra colonia en el departamento occidental, cuyos habitantes llaman “la sucursal del cielo”. Para Funes, los santanecos y la población salvadoreña en general merecen una vida mejor. “El pueblo de Estados Unidos ya dio el ejemplo y terminó con un gobierno de ocho años. El Salvador ha tenido veinte. Si Estados Unidos pudo, El Salvador podrá”, recordó.
Una vendedora de artículos varios pretendía comenzar a ayudarle al candidato. Sostenía unos cuernos rojos luminosos en su mano y, no muy lejos de ella, una niña ya llevaba puestos los suyos en la cabeza. La comerciante se acercó a un señor y le dijo “vaya, a un dólar los cachitos para torear a los areneros”.



