Al hospital llegan diariamente de 50 a 70 pacientes, que provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador, para someterse a operaciones oculares gratis. Foto Diario Co Latino
Pedro Valle
Colaborador Diario Co Latino
En San Marcos, segundo municipio más importante en el departamento de Ocotepeque, Honduras, se encuentra desde hace dos años la «Misión Milagro», producto de la amistad y solidaridad que el pueblo cubano brinda a muchos países latinoamericanos que necesitan atención de servicios médicos oftalmológicos.
La ciudad de San Marcos cuenta con más de cien años de fundada, se ubica en el extremo sur del valle de Sensenti, con una población de 17,000 habitantes, la mayoría se dedica a la actividad agrícola, siendo su principal patrimonio el cultivo del café.
La brigada médica está compuesta por 15 especialistas, quienes brindan sus conocimientos, para que la gente de la región de escasos recursos económicos, que no accede al sistema de salud privado, sea beneficiada en lo relacionado a la salud visual como cataratas, párpado caído y pterigion.
Al hospital llegan diariamente de 50 a 70 pacientes, que provienen de diferentes zonas de Honduras, Guatemala y El Salvador, para someterse a operaciones oculares de manera gratuita, con la certeza de recuperar sus facultades e incorporarse a la vida productiva y salir adelante junto a sus respectivas familias.
Llegamos muy temprano, la fila de personas que esperan consulta es larga, los médicos circulan constantemente, «amor te corresponde ahora», dice con cariño y profesionalismo la doctora, entonces un nuevo paciente ingresa en una pequeña habitación para ser evaluado.
«Doy gracias a Dios por la ayuda, es excelente porque hay buena atención para todos los pacientes, es una gran obra, de lo contrario existirían muchos ciegos, de allá donde nosotros había un señor que caminaba a tientas, después de la operación mira bien», manifestó la señora Reynalda Orellana Vásquez, quien viajó desde la aldea de San Juan, Tomalá, en el departamento de Lempira.
Álex Salguero, joven artesano Chalateco, tiene un carácter jovial, desde que llevó a su padre, por primera vez, con un alto espíritu altruista, no ha cesado en su labor de llevar pacientes salvadoreños para que recobren la vista, ahora cuenta más de cincuenta en la lista, muchas anécdotas y la mayoría de médicos son sus amigos.
Al regresar, conmigo viajan tres pacientes atendidos, Eduardo que es la primera vez, luce una gorra roja con la bandera cubana. Al salir, una gran valla nos recuerda que allí la tradición cultural son los juegos florales nacionales, y no sé por qué tengo la imagen nostálgica del médico escuchando embebido la música de Silvio, y el verso de Martí «Patria es humanidad».



