Mauricio Funes, candidato presidencial por el FMLN asiste al encuentro espiritual del Tabernáculo Bíblico Bautista, en el Estadio Cuscatlán. Foto Diario Co Latino/archivo
Luis Romero Pineda
El FMLN tuvo que escoger a un candidato presidencial de fuera de sus filas y con un amplio apoyo de la sociedad civil para llenar el Estadio Cuscatlán. Miles de dólares, comida y una unión ante el temor de perder las próximas elecciones fue el costo que ARENA tuvo que pagar para igualar la hazaña del partido opositor. Sin embargo, para el pastor Edgar López Bertrand, abarrotar el escenario deportivo más grande de Centroamérica es algo normal y que no le cuesta mucho si invoca la palabra de Dios como lo hizo ayer por la tarde. Y, sobre todo, invitó al presidente de la República, a los candidatos presidenciales y a los principales candidatos que disputarás las sillas edilicias.
Al evento se hizo presente el presidente Elías Antonio Saca, a quien López Bertrand agradeció por haber realizado una apertura en su administración la cual, según él, le ha sido favorable al pueblo evangélico. Para “Toby”, el presidente Saca ha sido “cercano y espontáneo” con las peticiones que se le han hecho por parte del Tabernáculo Bíblico Bautista.
Por su parte, Saca consideró que “en El Salvador existe una libertad de culto extraordinaria (…) media vez se respeten las leyes del país”. Saca reconoció la amistad que mantiene con los miembros del Tabernáculo Bíblico Bautista y la confianza que estos le inspiran. El mandatario pidió a todos los presentes que oraran para que su presidencia tenga éxito en los seis meses restantes de su administración, “porque si la presidencia tiene éxito, el país tiene éxito”.
Para Saca, la crisis económica que ya ha empezado a golpear al país será resuelta con ayuda divina, pues aseguró que “la mano de Dios va a resolver este problema”.
El pastor “Toby”, quien considera que el voto cristiano evangélico es el factor más importante a la hora de las elecciones, invitó a Rodrigo Ávila (ARENA), Mauricio Funes (FMLN), Tomás Chévez (PCN) y Carlos Rivas Zamora (PDC) a presenciar una congregación religiosa y a apreciar su poder de convocatoria. Al evento asistieron alrededor de ochenta mil personas y cientos más esperaron afuera. Los candidatos a la presidencia alzaron sus manos mientras el pastor general del “Taber” (como se le conoce popularmente) oraba y pedía por todos los ahí reunidos.
Esto es por Cristo, nuestro señor”: Toby
“¡Periodistas no!”, ordenaban los miembros de seguridad del Tabernáculo Bíblico Bautista mientras ofrecían resistencia a los pedidos de los periodistas de ingresar a las instalaciones deportivas.
Algunos se quedaron esperando entre empujones y forcejeos mientras una persona escalaba los muros para subir a palco. “Ahí va uno que va con chumpa, ¡agarrálo!”, indicaba por radio uno de los organizadores. El estadio estaba lleno por dentro y, en la parte de afuera, aún habían cientos que deseban ingresar. Pero sus esperanzas eran vanas. La periferia del recinto se asemejaba a una feria.
Se vendían palomitas de maíz con doble mantequilla, para atraer a los posibles clientes. “Para la familia”, indicaba un vendedor por el micrófono. Una niña, de manera más osada, vendía guantes para tratar de apaciguar un poco el frío de las manos de los presentes. Se acercó a un policía y le dijo “a una cora se lo voy a dar, por ser usted”.
El estadio rugió cuando ingresó el candidato efemelenista Mauricio Funes pero luego se perdía en aplausos dirigidos a los músicos. Después de más de media hora de música Toby, como muchos lo conocen, se dirigió a los feligreses evangélicos de una de las iglesias más grandes en el país. “No se sientan mal cuando las personas les pasan encima. Dios los ha hecho mansos para recibir el Reino de Dios”, consideraba López Bertrand, quien comparó a Dios con la economía en un aspecto muy singular: Dios nunca ha estado en crisis, para el pastor.
Luego que Rodrigo Ávila cerrara sus ojos y alzara su mano, moviéndose al ritmo de la alabanza- en presencia de los demás candidatos-, el pastor estadounidense Robert Richards se dirigió a lo evangélicos salvadoreños. “Yo siempre he orado por El Salvador”, le traducía simultáneamente su colega.



