NARRADORA: Los reyes y la nobleza europea necesitaban oro para acuñar monedas y consolidar sus dominios. Los reyes de España estaban todavía más obsesionados por el oro, ya que tenían demasiadas deudas con los banqueros alemanes, ingleses, holandeses…
REINA: ¿Qué haremos, mi querido rey Fernando?
REY: Ni idea, mi querida reina Isabel. De ésta no nos salva ni la Virgen del Pilar.
NARRADORA: Los salvó un aventurero llegado de Italia llamado Cristóbal Colón.
NARRADORA: Cuando Cristóbal Colón puso proa a las nuevas tierras por el occidente del mundo, estaba buscando pimienta, nuez moscada, canela… pero, sobre todo, buscaba…
COLÓN: Oro… oro… oro… oro… oro…
NARRADORA: En las dos primeras semanas de anotaciones en su diario, hay una palabra que el almirante Colón repite setenta y cinco veces: oro.
TRIANA: ¡Oro a la vista!
NARRADORA: Lo que descubrió Colón y los ambiciosos reyes que lo enviaron fue el oro de América. Así se lee en las crónicas del antiguo México:
MEXICANO: Buscan oro como si fueran monos, tienen hambre furiosa de oro. Como puercos hambrientos lo desean... Pero no se sacian nunca.
NARRADORA: Los lavaderos de oro en el Caribe, la mina de Potosí en Bolivia, la mina de Ouro Preto en Brasil, la de Zacatecas y Guanajuato en México…
ESPAÑOL: ¡Tanta riqueza no se había visto ni en los cuentos de Amadís de Gaula!
NARRADORA: Se calcula que los invasores españoles y portugueses extrajeron de las minas de América 185 mil kilos de oro y 35 millones de libras de plata pura. Una cantidad difícil de imaginar. Nunca en la historia de la humanidad se había robado tanto en tan poco tiempo.
ESPAÑOL: Bueno, bueno, robar, lo que se dice robar, no… porque el Papa de Roma nos ha dado la bendición…
NARRADORA: La iglesia católica fue cómplice directa y beneficiaria de este delito.
ESPAÑOL: ¡Pues ya tenemos oro para acuñar monedas y llenar nuestros bancos!... ¡Y para los altares de las iglesias!
NARRADORA: El oro y plata de América posibilitó una acumulación de dinero nunca vista y dio origen al capitalismo europeo.
NARRADORA: Los galeones españoles salían de los puertos americanos cargados con barras de oro y plata y se dirigían a la Torre del Oro en Sevilla.
INGLÉS: (3P) ¡Al abordaje!
NARRADORA: Pero a medio camino, muchos de ellos eran asaltados por barcos piratas ingleses, franceses, holandeses…
INGLÉS: Ladrón que roba a ladrón…
NARRADORA: Y así fue cómo toda Europa se llenó de oro… Con el oro se hacían monedas. Y con las monedas se hacían los intercambios comerciales.
NARRADORA: Pero surgían problemas. Igual que los barcos en altamar eran asaltados por piratas, también los ladrones acechaban en los caminos…
MUJER: Tengo miedo, Pepe… Esto está muy oscuro…
NARRADORA: Para los comerciantes era pesado y peligroso andar de pueblo en pueblo cargando “bolsas” llenas de monedas… De ahí vino la expresión…
LADRÓN: ¡La bolsa o la vida!
MUJER: ¡Aayyy!
NARRADORA: ¿Cómo solucionar la incomodidad de las monedas? Los chinos tuvieron una gran idea. Pero eso lo cuento en otro momento
CONTINUARÁ...
BIBLIOGRAFÍA
Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina,



