Arturo Benítez
Ahora que ya están definidos las Fórmulas Presidenciales de las principales fuerzas políticas del país, es tiempo que nuestro pueblo empiece a experimentar y sentir diferencias coherentes en las explicaciones de sus plataformas de trabajo.
Han pasado cuatro períodos presidenciales y en los planes de gobierno de cada uno de ellos se destaca el combate a la pobreza, a la injusticia, a la corrupción, a la delincuencia, al crimen organizado, al desempleo, etc., sin que hasta la fecha tengamos logros concretos.
Los niños que nacieron después de la década de los 80, en estos momentos ya son jóvenes, la mayoría de los cuales emigraron por falta de oportuni-dades, y los que se quedaron tienen que lidiar con el fantasma del desempleo y el subempleo, originando con ello una espiral de problemas sociales y económicos.
Todo lo expuesto anteriormente lo traigo a colación, porque ya es tiempo y es el mo-mento oportuno, de que el que aspira a la máxi-ma magistratura de EL SALVADOR, no solo cuente con un título profesional, sino, con la visión, voluntad y capacidad de saber coordinar, conjugar y debatir cada tema de país en particular.
Hace algunos meses, no recuerdo muy bien, pero escuché de parte del candidato por el partido ARENA que iba a debatir públicamente con todos los candidatos de los demás partidos políticos; esto despertó un interés a toda la ciudadanía en general.
Por lo tanto creo que los debates serán realidad, no solo para gobiernos municipales y funcionarios del órgano legislativo, sino, para los contendientes presidenciales para que de esta manera se obtenga un avance en nuestra democracia.
El Tribunal Supremo Electoral, máximo ente rector en materia electoral, dentro de sus reformas debería exigir a los partidos políticos, aparte de la despartidización del tribunal, la inscripción de candidatos con la capacidad y la suficiente coherencia de las ideas estratégicas de su Plan de Gobierno y el conocimiento necesario para debatir ante la ciudadanía sobre los principales problemas socioeconómicos y políticos del país, para que los electores limpiamente y sanamente con su sabiduría sepan no solo votar, sino, saber elegir.
Ya no se vale el chambre y calumnias, así como campañas de miedo y terror. Lo que si es valedero es estar FRENTE a FRENTE tal como se llama un programa televisivo cada uno de los candidatos presidenciales de los partidos, para que sea el pueblo que sepa elegir quien es el que mejor oferta electoral expone.
Es paradójica que en pleno siglo XXl, donde los grandes avances de la ciencia y tecnología, específicamente en la informática y telecomu-nicaciones, se transmi-tan mensajes de campa-ña política, que en lugar de construir una cultura cívica y política, enfer-ma las mentes de la ciu-dadanía y entorpece la cultura cívica de las nuevas generaciones.
Tales avances debe- rían utilizarse cons- tructivamente, específicamente, en estos momentos de campaña electoral, para transmitir mensajes propositivos y que no enturbien la salud mental de los salvadoreños; tales propuestas electorales deben aportar medidas programáticas reales para sacar adelante a este sufrido país de la crisis acumulada por años.
Para finalizar este artículo, quiero retomar unas palabras del Director de Noticias de Teleprensa de El Salvador, donde fue enfático en manifestar que los debates tienen que ser de alta calidad y no simplemente «show» o debates aburridos; por tanto cada medio de televisión tendrá la obligación moral de saber seleccionar a los invitados que van a debatir, y a los que van a ser críticos en los análisis.



