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Viernes, 24 de Octubre de 2008 / 11:19 h

Naciones Unidas anhela más multilateralidad de nuevo líder de EE.UU.

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Nueva York/dpa

Para una organización como Naciones Unidas (ONU), que basa su efectividad en lograr objetivos a través del trabajo multilateral, el fin de la presidencia republicana de George W. Bush en enero da esperanza de que los problemas globales se puedan resolver con su gestión.

Durante gran parte de los últimos ocho años, Bush mantuvo marginada a la ONU, sacando partido de su condición de superpotencia para tomar acciones unilaterales que fueron en contra de la sabiduría de las decisiones colectivas y, en definitiva, en detrimento de la Organización de Naciones Unidas.

Naciones Unidas espera que su momento llegue después del 20 de enero de 2009, (cuando asuma el nuevo presidente) y en la sede de la ONU sus funcionarios permanecen con los labios sellados cuando se trata de pronunciarse sobre preferencias para las elecciones presidenciales estadounidenses del 4 de noviembre.

Mientras las ideas de justicia y apoyo a los pobres del candidato demócrata Barack Obamba tienen una buena acogida en la ONU, sus llamamientos para renegociar los acuerdos de libre comercio no sintonizan precisamente con las demandas de la ONU a los gobiernos para que eliminen las barreras comerciales e incrementen las inversiones en los países más desfavorecidos.

Por otra parte, Obama ha mostrado un acercamiento mucho más conciliador, más basado en los medios diplomáticos que militares, mientras que el senador republicano John McCain ha descartado esas ideas por considerarlas pueriles e incluso una amenaza para la seguridad en Estados Unidos.

Incluso en los últimos días de la presidencia de Bush, la Casa Blanca ha conseguido emprender su propio rumbo unilateral con la crisis financiera global. Después de que Europa llegara a un consenso sobre la necesidad de celebrar una cumbre, el srcretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ofreció Naciones Unidos como plataforma para desarrollar todos los cambios necesarios, y la idea contó con el respaldo de Nicolas Sarkozy.

Sin embargo, Bush convocó en Washington a los líderes del G-20 para una reunión que tendrá lugar el 15 de noviembre, ignorando la sugerencia de Ban de que Naciones Unidas diera más credibilidad y legitimidad a las decisiones que se adopten.

El terremoto financiero preocupa y en gran medida a Naciones Unidas y no sólo porque la recesión global puede erosionar sus objetivos de largo plazo para reducir la pobreza.

Bajo el liderazgo del presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel d'Escoto, Naciones Unidas ha lanzado su propia respuesta a las turbulencias financieras actuales y ha convocado una conferencia que dirigirá el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz para revisar el papel del Banco Mudnial y del Fondo Monetario Internacional en la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, en los años 30.

La primera reunión de este grupo tendrá lugar el 30 de octubre.

Ban habló de la necesidad de una "acción multilateral urgente para alivar el impacto de acontecimientos recientes en la agenda de desarrollo de la organización", lo que incluye los Objetivos del Milenio, aliviar la crisis alimentaria y energética y hacer frente a los desafíos del cambio climático.

"Para asegurar continuidad en la estabilidad y proteger los avances económicos tanto de países desarrollados como los que están en vías de desarrollo necesitamos considerar si se realizan reformas profundas y sistemáticas que puedan hacer frente mejor a los desafíos del siglo XXI", dijo Ban esta semana en la Universidad de Harvard.

Ban no se olvidó de la guerra contra el terrorismo y la forma en que Bush la emprendió en solitario como una cruzada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La lucha contra el terrorismo que se ha librado a nivel nacional debe ser tratada a partir de ahora de forma colectiva desde la ONU, añadió Ban.

Los ocho años de Bush en la Casa Blanca han dejado una profunda huella en este organismo multilateral.

Su decisión de invadir Irak en 2003 fue declarada ilegal por Naciones Unidas. El centro de detención en la base militar que Estados Unidos tiene en Guantánamo (Cuba) para sosprechosos de terrorismo sigue siendo una mancha que salpica a la Justicia internacional.

Bush retiró el apoyo de su país al Protocolo de Kyoto, un tratado de alcance global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, rechazó la decisión de su predecesor Bill Clinton, quien se había comprometido mediante su firma a unirse a la Corte Internacional de Justicia.

La atmósfera de la Guerra Fría se volvió a instalar en el Consejo de Seguridad de la ONU por la guerra de Irak, la independencia de Kosovo, el apoyo a Georgia y la condena al presidente de Zimbabwe Robert Mugabe, con una oposición liderada por Rusia y China.

Con la fuerte esperanza de que las actuaciones unilaterales vean pronto su fin a raíz de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, un miembro de la ONU, que habló bajo la condición de anonimato, dijo que las principales economías del mundo están malheridas con la crisis financiera, caerán las importaciones y las exportaciones y los precios de los alimentos subirán.

El funcionario dijo que los numerosos llamamientos para una acción colectiva reflejan el profundo temor a que empeoren las condiciones de vida en los países más pobres.

"Nadie podrá decir más que hay un tipo malo. Es divertido, vamos a darle una patada en el culo", añadió el funcionario en referencia a la actuación de Estados Unidos en Irak. "Ya no resulta divertido actuar en solitario".

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