El camaron ha bajado su crecimiento y desarrollo a causa de los quimicos que rocían en los cañales y contamina los estanques de la Cooperativa San Hilario. Foto Diario Co Latino/Melvin Rivas
Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino
Un total de doce cooperativas de ex combatientes, dedicadas al cultivo de camarones, ubicados en el Cantón Tierra Blanca, municipio de Jiquilisco, Usulután, mantienen un litigio contra las empresas cañeras CASSA y COAGRI, que construyeron una borda modificado el cauce de un río, que desemboca en las zonas de producción camaronera.
Con la firma de los Acuerdos de Paz, en la ciudad de Chapultepec, México, en el año de 1992, se definieron programas emblemáticos, como el Plan de Transferencias de Tierras (PTT), tutelados por la Unión Europea.
El PTT consistió en la compra de terrenos en diferentes zonas del país, para ser entregadas posteriormente a los desmovilizados de uno y otro bando.
En el cantón Tierra Blanca, un grupo de hombres marcados física y emocionalmente por el conflicto armado, lograron construir, a lo largo de 16 años, un proyecto cooperativo para el cultivo de camarón y otros productos agrícolas, que ahora se ve amenazado por las inundaciones que provoca la borda construida por las dos empresas mencionadas.
Carlos Parada, vicepresidente de la Cooperativa San Hilario, declaró que han acudido a las instancias respectivas para que le busquen una solución al problema.
“Estamos cansados de la confrontación, ya la vivimos, ya venimos de allí, y no queremos volver a pasar por eso, son nuestras vidas y de nuestras familias, las que estamos protegiendo”, opinó .
Otros denunciantes pertenecen a las cooperativas Senderos de Paz, Verdemar, Fauna Silvestre, El Torno, La Carranza, Walbert Romero, San Francisco, Puerto Casona, Casa Blanca, Sorayana y San Hilario. Todos se dedican al cultivo y comercialización de camarones, como principal rubro económico.
Diseminadas a lo ancho de 92 manzanas, más de una docena de estanques, donde se cultivan camarón, se encuentran parcialmente azolvados por las inundaciones, además de la contaminación por pesticidas y químico de maduración, utilizado en el cultivo de la caña de azúcar.
Concepción Chicas Hernández, presidente de la Cooperativa San Hilario, explicó que, frente a este problema, iniciaron un proceso de negociaciones con los representantes de ambas empresas, a fin de buscar acuerdos y salidas viables.
El 26 de agosto pasado lograron la firma de un pacto entre los representantes de las empresas azucareras, el gobierno central, representado por el MAG y MARN, y las cooperativas camaroneras.
El acuerdo consistía en que las empresas cañeras limpiarían los canales primarios, secundarios y terciaros, lo que están realizando de forma extremadamente lenta, lo que lesiona las inversiones de los cooperativistas.
“La borda, que fue construida de forma inconsulta, tapó el cauce del río El Potrero, y esta agua arrasó la tierra, basura y químicos; que fueron a parar a nuestros estanques, que mata los camarones o alevines, porque les roba oxígeno; además, los azolva (los estanques). Ellos (los cañeros), desviaron el curso del río, afectándonos de lleno a nosotros, y hemos comenzado a registrar pérdidas”, explicó.
“La producción de camarones ha disminuido”, dijo Chicas Hernández, que reporta la pérdida de 400 mil alevines, así como la baja en la calidad del producto, porque ha disminuido el peso y tamaño del camarón.
“Antes obteníamos 8 mil 810 libras de producto en 90 días, ahora sólo obtenemos 6 mil 167 libras, o sea, la pérdida asciende a dos mil 643 libras por estanque. Y si a esto le sumamos el alimento e insumos a las especies, la pérdida total es de 21 mil 145 libras en 90 días. Si hablamos de porcentajes financieros serían 42 mil 290 con 72 dólares, sólo para la Cooperativa San Hilario y hay 5 cooperativas más”, comentó.
Por su parte, José López, de Salinas del Potrero, expresó su desaprobación de la actuación del MAG (CENDEPESCA), y el MARN, en la solución del problema.
“Cuando exigimos como cooperativas, que en la agenda quede establecido el motivo que nos llevó a la discusión, es decir, en torno a la construcción de la borda, sin un estudio de impacto ambiental, Douglas Soriano, representante del MAG, se opuso hasta el último momento”, agregó.
La borda, que abarca más de un kilómetro y medio, corre del Sur-Poniente, paralelo a la cañada El Castaño, también amenaza la biodiversidad del bosque salado o manglar, por el efecto de la mezcla de agua dulce y contaminantes químicos.
“Este es un sitio protegido, todas las cooperativas hemos acatado puntualmente las disposiciones legales y ambientales, sabemos que no podemos venir a construir ni casas, ni tocar el bosque para no afectar ni flora, ni fauna. A nosotros nos cuesta un mundo obtener un permiso, ahora vienen, los cañeros y hacen lo que les da la gana”, se quejó.
Las cooperativas camaroneras utilizan, como materia prima, el agua salobre del bosque salado para el recambio en los estanques de cultivo. Esto no se han podido realizar por la contaminación del agua.



