Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino
Ser padres no es tarea fácil y mucho menos cuando se está en la adolescencia. Esta es la conclusión de 14 adolescentes del Colegio Joseph, en el municipio de Soyapango, quienes participaron del programa educativo “¡Bebé!, piénsalo bien”.
Durante cinco meses los estudiantes de noveno grado aprendieron sobre educación sexual, enfermedades de transmisión sexual, proyectos de vida, cómo hacer un presupuesto familiar y las implicaciones que conlleva el tener un bebé en la adolescencia, entre otros temas.
Según el Director del programa en El Salvador y Guatemala, Ricardo de León, los talleres sirven para mostrarles a los jóvenes que a esa edad no están preparados para asumir responsabilidades maternas o paternas.
“A través de una metodología novedosa, vivencial y participativa, los jóvenes adquieren conocimientos del adecuado ejercicio de la paternidad o maternidad”, aseveró De León, quien además agrega que la primer interrogante que surge es ¿cuál es el momento adecuado para ser madre o padre?
Para llegar a una respuesta, los jóvenes practicaron ser padres con un simulador de bebé computarizado, el cual reacciona como cualquier recién nacido real.
El muñeco computarizado llora, balbucea y hasta realiza sus necesidades básicas a fin de que los jóvenes aprendan qué es realmente atender a un bebé.
Daniela Mayén, de 15 años, fue una de las participantes en el proyecto. Ella representó durante cinco meses a una madre soltera.
“Desvelos, preocupaciones económicas, cambios de pañal, alimentarlos y otros fueron los sacrificios que pasamos al simular tener hijos a temprana edad”, narró Mayén.
Es más, Mayén comentó que cuidar a un bebé de forma individual es mucho más difícil que en pareja, como lo hicieron otros de sus compañeros que simularon un matrimonio con finalidades educativas.
“Nunca se sabe porqué están llorando, quizás por el pañal sucio, porque tiene hambre, pero uno se pregunta ¿qué hago? Y ahí uno se desespera”, señaló la estudiante.
Los alumnos se enfrentaron, además, a tipos de vida y a situaciones económicas, como fue el caso de Jorge Hernández, quien tuvo que desempeñarse como un agricultor que tenía que cultivar la tierra para poder sobrevivir, “salía a sembrar la milpa, casi no teníamos dinero”, cuenta.
Otra de las ventajas que los jóvenes identificaron dentro del proyecto es la educación sexual. Con ella los estudiantes aprendieron o corrigieron definiciones de diferentes conceptos que se relacionan con la sexualidad. Así también aprendieron la importancia de prepararse para afrontar el compromiso de ser padres.
Para tener bebés es necesario estar sicológica, física y económicamente, ya que es un compromiso muy grande y para toda la vida, reflexionan los alumnos que participaron en el programa.
En El Salvador, durante los últimos años, las tasas de embarazos precoces han aumentado trascendentalmente. Los partos durante 2007 se incrementaron en un 31.4%, la mayoría de éstos en adolescentes que no recibieron educación en reproducción sexual.
Según la Directora del Hospital Nacional de Maternidad, Sara Teresa Valdés, las edades de las adolescentes oscilan generalmente entre 9 años de edad hasta los 19.
Muchos de estos casos ocurren por falta de educación sexual y conciencia social sobre las responsabilidades que implica concebir una vida a temprana edad. Por lo que el programa pretende formar desde la adolescencia para que los jóvenes culminen sus proyectos de vida y no los trunquen con un embarazo precoz.
Marcela Escamilla, de 14 años, otra participante del programa destaca que las cosas deben llevarse con calma y disfrutar de cada etapa en la vida.
“La verdad no me gustaría tener un bebé a esta edad ni a los 18 porque simplemente no estoy lista, ni física ni psicológicamente”, concluyó Escamilla.



