José Arturo Benítez
Desde que tengo uso de razón escucho a nivel político, a nivel social, a nivel económico, en resumidas cuentas a todo nivel, de que nuestra Constitución Política es el documento más importante para regir los destinos de nuestro querido El Salvador en forma armónica entre todos los que habitamos este pedacito de cielo en la tierra.
También recalco que, desde que tengo uso de razón, todos los salvadoreños estamos obligados en cumplirla, ya que se trata no solamente de derechos, sino también de deberes y obligaciones.
Cuando digo “todos los salvadoreños”, me refiero no solo al ciudadano común, sino a todos los funcionarios que supuestamente lideran la parte política, económica, social, cultural y militar, y todas las fuerzas vivas y productivas del país.
Cuando hablo de funcionarios, éstos deben tener claro y deberán cumplir lo que dice el Artículo 1: “El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común.
En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social”.
Considero que este documento significa para la población lo mismo que para la iglesia en general, tiene el significado de la Santa Biblia cuando ordena cumplir los 10 Mandamientos de la Ley de Dios. En síntesis, todos estamos obligados a cumplir lo que está escrito.
Ya se adelantó, no se de quién fue la idea, la fecha de convocar a elecciones, pero ya no será el 17, sino, el 1 de septiembre, solo ellos saben por qué; pero sea como sea, los dos partidos mayoritarios saldrán a la cancha en igualdad de oportunidades, con la diferencia de que el partido oficial maneja todo a su favor y el partido FMLN encabezado por Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén tiene su carta de presentación en la imagen de honestidad y transparencia en la cosa pública.
Hago un llamado a los dos partidos mayoritarios en contienda que la inteligencia para atraer votos no es ofreciendo cosas utópicas, como el pacto por el empleo, en donde se dice “hoy lo firmo y mañana lo cumplo”.
También al FMLN le sugiero que no se vayan a contagiar de hacer falsas promesas al pueblo, porque ya está cansado de oír lo mismo de algunos políticos de siempre; la población entiende que es lo que puede cumplirse, y lo que es pura casaca; dejen las promesas vanas a los demagogos; lo que si se debe ofrecer es transparencia, honestidad y prudencia en su gestión, ya que de esto dependerá que el camino a recorrer a partir de junio de 2009, empiece a despejar tanto obstáculo que nos han heredado a la fecha.



