El Movimiento Sin Plomo, conformado por familias afectadas por las emisiones de metales pesados de la empresa «Record», recibieron un reconocimiento por su incansable búsqueda de justicia. Foto: Diario Co Latino/Marielos Márquez
Beatriz Menjívar
Redacción Diario Co Latino
En 1975, el sacerdote jesuita Segundo Montes inició el Socorro Jurídico Cristiano, proyecto que diez años más tarde cobraría mayor realce al constituirse como el Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA).
De acuerdo con Benjamín Cuéllar, director general de esta institución, Montes fue “un personaje visionario, que junto con un grupo de jóvenes estudiantes de Derecho se interesaron por defender los Derechos Humanos. En América Latina fueron los primeros en trabajar este tema”.
Aunque el trabajo que se inició como Socorro Jurídico ha presentado una variable, puesto que ya no son casos de desaparecimientos forzados vinculados al conflicto armado, los que en su mayoría se atienden, siempre son casos relacionados con la falta de administración de justicia.
El IDHUCA ha sido una institución que le ha dado seguimiento a casos emblemáticos de violaciones a los Derechos Humanos como el del asesinato de los sacerdotes jesuitas, el de la niña Katya Miranda o el de Ramón García Prieto, por el que incluso se ha condenado al Estado Salvadoreño.
“Diez años después, el Socorro Jurídico se conformó como el IDHUCA, y desde ahí se trabajó el tema de Derechos Humanos, pero, además, Segundo Montes fue el primero en incurrir en el tema de los emigrantes, tema fundamental del país”, afirma Cuéllar, al referirse a otro tema sensible de los Derechos Humanos.
Para conmemorar esta fecha, el Instituto preparó una celebración en donde al ritmo de la música popular de Son 3/4, Exceso de Equipaje y los grupos de Brasil “Arcano” e invitados venezolanos pusieron su toque de sabor para disfrutar.
La asistencia estuvo abanderada por la población del Sitio del Niño, quienes portaban mantas teñidas de gris con el emblema de Movimiento sin Plomo. También estaban presentes las autoridades universitarias.
Respecto a la situación de los Derechos Humanos del país, Cuéllar no duda en evaluar que “El Salvador sigue siendo un país en donde la gente pobre, con pobres empleos debe de irse a encontrar otras oportunidades, y que recibe a otros más pobres de Honduras y Nicaragua. Es un país con impunidad selectiva, dependiendo quién es la víctima hay o no hay justicia. Las víctimas de hechos del pasado o del presente, si no tienen una calidad como la del expresidente de TACA no logra que se le resuelvan los casos”.
Al referirse al camino por continuar, afirma que lo que se ha hecho ha sido importante, pero que se debe seguir trabajando. “La labor que se está haciendo, es bien importante porque el tema de los derechos humanos se debe de trabajar sin un color político ni preferencia social; debemos acompañar a las víctimas para que sean las protagonistas del cambio, a ellas nadie las va a salvar”, concluye Benjamín Cuéllar.



