Ana Weir de Blanco y Raúl Alfonso Martínez, presidente de ADESCEPEC, durante la inauguración del proyecto de abastecimiento de agua potable para más de 150 familias en Barra Salada. Foto: Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco.
Foto y texto: Juan Carlos Villafranco
Redacción Diario Co Latino
La visión de una familia salvadoreña canadiense ha hecho una realidad la felicidad que se nota en todos los rostros de los habitantes de Barra Salada, Ahuachapán, a partir del surgimiento de la Fundación Yogi Meta, que les instaló agua potable para las viviendas del lugar. Todo inicia con una visita de descanso de la familia Weir en el año 2005, a la Playa Barra Salada, donde conocieron las diversas necesidades básicas que padecía la comunidad primordialmente el agua potable.
Es así como la Fundación Yogi Meta surge tratando de resolver algunas de las necesidades de la comunidad, e inician el estudio para la perforación del pozo en la zona que abastecería a las 150 familias.
La inversión para la construcción y la perforación estuvo a cargo de la familia Weir, y gracias a ese altruismo y por ese gesto solidario, se hizo posible el sueño de los lugareños que ahora gozan de un servicio que no alcanzaban a verlo como una realidad.
«En estos momentos estoy con una infinidad de sentimientos encontrados, de alegría, de ver como todos hemos puesto un granito de ayuda para poder hacer posible la construcción del pozo y poder llevar el agua que es tan necesaria para vivir», dijo Ana Weir.
Por su parte, Raúl Martínez, presidente de la Asociación de Servicios Comunitarios de Pesqueros de Barra Salada, agradeció en nombre de toda la comunidad por el proyecto en el que la familia Weir aportó 150 mil dólares.
“Tenemos más 30 años de estar en sequía en la comunidad donde nunca, ni el gobierno central, ni la alcaldía de Apancoyo, nos ofreció ayuda alguna, esto, porque somos unas familias pobres que vivimos de la pesca y es todo, no podemos aportar nada de dinero” agregó.
La Fundación Yogi Meta no es solo para la construcción del pozo, sino para el sostenimiento de éste, que estará a cargo de la directiva de la misma comunidad. La administración, el pago de la electricidad y la vigilancia, es lo que absorberá la comunidad, explicó Martínez.
El proyecto que se llevó a cabo con fondos de la familia Weir es solo el inicio porque pretenden llevar más proyectos como el de mejoras de calles, viviendas, y ayudar con la educación a los hijos de las familias del lugar.



