Eleana Ventura
Redacción Diario Co Latino
El analista político mexicano, José Woldenberg, planteó los problemas de carácter político, técnico y conceptual para el voto del ciudadano residente en el exterior.
Según el Viceministerio de Relaciones Exteriores, El Salvador cuenta con más de dos millones de ciudadanos en el exterior, conglomerados en Estados Unidos en un 94%, haciendo posible la emisión del Documento Único de Identidad (DUI) en el país receptor, y aspirar a elecciones internacionales.
Sin embargo, Woldenberg recomendó analizar las políticas electorales de cada país, ya que, por una parte, el derecho al voto es constitucional, pero por otra, las condiciones del ciudadano en el exterior varían según el país de residencia. «En Uruguay se desprenden de la residencia no de la nacionalidad, entonces el extranjero residente en Uruguay vota y el uruguayo que se encuentra en el extranjero no vota, contrario a México, que el derecho político se desprende de la nacionalidad», comentó el analista.
Para las elecciones de 2006, México realizó por primera vez el voto en el exterior, tomando como requisitos llegar a los centros de votación mexicanos establecidos con el carné electoral. Pese a la iniciativa política, de los 20 millones de mexicanos en el exterior, sólo cuatro millones cumplían dicho requisito.
Otra dificultad a considerar es el manejo de las campañas electorales.
«El ciudadano está más consiente de las propuestas del país de residencia y posee poco conocimiento de las propuestas de los candidatos de su país natal» planteó Woldenberg.
Aunque en México la propaganda externa era imposible de realizarse para las elecciones presidenciales de 2006, ya que según el sistema electoral las campañas se realizarían internamente, el Tribunal Supremo Electoral salvadoreño no contempla sanciones por las campañas partidarias en el exterior, que ya iniciaron con visitas del candidato a la Presidencia Mauricio Funes.
Por el momento, el reto para El Salvador es la emisión del DUI, ya que la ilegalidad de muchos compatriotas genera hermetismo e inasistencias a iniciativas que velan por el cumplimiento de los derechos civiles como el voto.



