Isaac Bigio
En EE.UU. las votaciones demócratas llegaron a su fin. Este partido ha tenido a nivel mundial las internas más largas (duraron 5 meses), más costosas (allí se gastaron cientos de millones de dólares), más participativas (sufragaron más de 30 millones de electores) y más enredadas (56 circunscripciones electorales votaron con fechas y mecanismos disparejos). Al final, pese a toda la fanfarria ‘demócrata’, la última decisión la han venido teniendo cúpulas: los abogados que decidieron darle la mitad de los votos a dos Estados cuyas internas fueron declaradas ilegales y unos cuantos súper-jefes partidarios.
Obama se convierte en el primer negro que será uno de los contendores para ser el gobernante más poderoso del mundo. Clinton podrá reclamar que a la postre ella sacó más votos aunque hoy puede estar queriendo cambiar su ambición. De haber sido la primera norteamericana en haber querido llegar a la presidencia hoy podría limitarse a presionar para entrar en la plancha de su rival ansiando ser la primera vicepresidenta en la historia de EE.UU.



