Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino
En El Salvador, como en América Latina, el deficiente poder adquisitivo frente a la especulación de precios de los productos básicos está ocasionando crisis alimentaria en la población.
Así lo afirmó el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Fernando Sáenz Lacalle, durante la tradicional conferencia de prensa dominical, después de la misa matutina.
“La crisis alimenticia es inminente en El Salvador, pues hay un número cada vez más grande de personas que no tienen seguridad de que cosas comerán”, señaló el jerarca católico, quien considera que la especulación en los artículos de primera necesidad provoca el aumento desmedido de los precios.
En el mundo de la economía se identifica a los especuladores como aquellas personas que sólo buscan beneficiarse de las fluctuaciones de precios de los productos, en consecuencia, éstos suben por encima del valor real.
Ante la evidente situación de acaparamiento, el Prelado católico sugirió a la Defensoría del Consumidor evitar la especulación de las grandes empresas en los precios de los productos básicos.
Desde 2007, los alimentos básicos han encarecido. Frijoles, arroz, maíz, leche, huevos, verduras y frutas, están a precios fuera del alcance económico de las grandes mayorías.
“Los padres de familia ya no logran obtener el pan de cada día para sus familias y es porque la crisis mundial afecta a los más necesitados y requiere se trabaje la justicia social con el fin de que haya trabajo para todos”, manifestó Sáenz.
Esta semana, el Papa Benedicto XVI hizo un llamado a no permanecer indiferentes ante las personas que en estos día están privados del alimento cotidiano.
Sáenz Lacalle al igual que el Papa, instó al Gobierno para estar pendiente de todas las actividades del mercado internacional con el fin de asegurar los alimentos a todos, en el país.
“Siendo El Salvador un país del agro, no es posible que no se pueda sostener en la producción de alimentos”, criticó Sáenz. Por ende, manifestó la urgencia de un estudio serio que trate sobre el aprovechamiento de todo el agro en el país, pues las estadísticas de producción han bajado.
Asimismo, la Iglesia Católica aconsejó examinar las políticas internacionales y nacionales para afrontar la crisis de alimentos y tomar las medidas necesarias.



