Licda. Norma Guevara de Ramirios
Pues bien, después de un año, se sabe que vivimos en El Salvador 5, 744,113 personas y también se nos ha dicho que somos más las mujeres que los hombres, vivimos más en lo urbano que en lo rural y que las personas menores de 19 años son proporcionalmente más. El Censo Nacional de Población en una extensión territorial tan pequeña como es nuestro país y con menos de dos millones de casas se tardó tanto en procesar los resultados que fue necesario un año para darlos a conocer, es inaudito, pero de aquí en adelante, son nuestros datos oficiales, base para comparar con otros registros y ojalá para ir ajustándolos.
Ahora es más evidente, a la luz del Censo, que el Registro Nacional de Personas Naturales (RNPN) y el Registro Electoral, que se produce a partir del primero, son incoherentes respecto a la población que habita el país, y particularmente algunos municipios. Resulta que la estructura de edades que el censo arroja indica que las personas menores de 18 años ronda el 40%; se supone entonces, que los mayores o sea las personas de 18 años en delante pueden obtener el Documento Unico de Identidad Personal (DUI), la suma de unos y otros debe dar un universo similar al total de población, pero esto que es lógico no es así. El Registro Electoral sobrepasa el 70% del total de población, y el DUI, que es la base para hacerlo, es de reciente edad, viene desde finales del 2001, esto indicaría que hay un abultamiento artificioso, o fraudulento en el Registro Electoral.
¿De dónde surge ese abultamiento? El RNPN debe explicarlo a la sociedad salvadoreña. Los DUI emitidos en el exterior, como se ha afirmado muchas veces, no pueden ser parte del Registro Electoral, y esto se debe a que la Ley manda a colocar cada persona registrada en una circunscripción municipal, donde se vive, pero si el domicilio de una persona es New York, no puede ser parte del padrón de Las Vueltas o del de San Salvador. Es decir, que las decenas de miles de DUI’s emitidos a un alto precio en el exterior, no garantizan a sus dueñas y dueños poder hacer todos los usos posibles, aunque estuvieran de visita en nuestro país cuando sean las elecciones, ellas y ellos no podrían votar, y no son por ahora parte del Registro Electoral, están fuera de eso más de 4 millones cien mil electores.
¿De qué manera se registrará a estas personas? ¿Se les explicará esta limitación cuando se les obliga a pagar más de 30 dólares en los consulados?
En la relación de población censada con Registro Electoral también se dan otras anomalías por registro. Es el caso de municipios en los que se reporta un número mayor de adultos que el de personas con DUI, esto posiblemente se deba a carencias socioeconómicas; por el contrario se dan casos de varios municipios en los cuales es mayor el número de electores que de habitantes.
¿Cómo explicará el RNPN y el TSE esta situación? ¿se atreverá la OEA a sugerir medidas que depuren y actualicen el Registro Electoral? ¿Cargará el Registro Electoral muchos fallecidos, a personas con registros dobles o triples, a extranjeros registrados como salvadoreños? A la luz del Censo Nacional de Población surgen más preguntas que respuestas, especialmente porque estamos a las puertas de un evento electoral en el cual los que viven aquí en nuestro país, caminan, duermen en casas dentro del territorio nacional y se expresan de manera directa o a través de instrumentos técnicos como las encuestas, están manifestándose a favor de un cambio de gobierno, y no debiera ser que de repente, como si vinieran de Marte aparecieran otros seres humanos con DUI sin ser salvadoreños. Esto es de cardinal importancia para la democracia en construcción.
Obviamente el Censo es una herramienta para planificar con certeza, el uso electoral es apenas uno de todos los usos posibles, vendrán sin duda otras comparaciones, como la de los habitantes de Las Vueltas, uno de los 10 municipios menos poblados que niegan ser únicamente 940 habitantes. El gobierno, debe dar otras explicaciones, el TSE y el RNPN deben dar la cara en este punto particular, y ojalá, corrijan lo que deba ser corregido.



