Mirna Jiménez
Redacción Diario Co Latino
Con mucho esfuerzo y ahorro, Carlos Rodríguez (nombre ficticio), cuando estudiaba bachillerato compró una computadora junto con su respectivo impresor, su esperanza era que terminado sus estudios, conseguiría recuperar cualquier inversión que hiciera.
Sus padres hicieron lo que estaba a su alcance para terminar al menos la educación media, aún cuando tenían pocos recursos, dice. Pero ahora han pasado varios años y este joven de 25 años de edad no ha encontrado un empleo formal pese a que ha buscado.
Fue con ese objetivo que se vino de su pueblo de origen, San Rafael Cedros, en Cuscatlán, a San Salvador, pero la única alternativa que ha tenido es la venta informal en las calles, en donde no pasa de ganar unos $100 dólares mensuales, mismos que le sirven solo para irla pasando, confiesa.
“He solicitado de cajero, en varios ocasiones he dejado currículum, pero por la experiencia no me han llamado. He metido papeles en el banco, en créditos financiero cosas así, pero no”, expresó.
Con tal situación las emergencias de dinero van y vienen. Un día de la semana pasada, Rodríguez se decidió a ir a empeñar el impresor de su computadora que con mucho sacrificio había adquirido, llegó a la Casa de Empeño, pero el chasco que se llevó es que el montepío, apenas le quería otorgar $10 dólares, cuando esta tiene un precio aproximado de $65.
“Me daban muy poco y no, no vale la pena, me costo más de 65 dólares”, expresó este bachiller, quien desde hace dos años vive con otro amigo con quien comparte el alquiler, y los gastos de luz y agua.
El dinero que le daban no lo sacaba de apuro, por lo cual salió apresurado del lugar, junto a él su bolsa negra conteniendo el artículo lo acompañaba, igualmente la decepción de no resolver la emergencia que le había suscitado,
Muchos salvadoreños se están viendo obligados a ir a dejar sus pocas pertenencias de valor a estos sitios, en donde no les dan ni siquiera la mitad del costo real que tienen las cosas.
La mala situación económica constituye el problema número uno planteado en las encuestas de opinión pública en el Salvador, y ahora con la crisis mundial de alimentos y el encarecimiento del petróleo, la gente busca alguna manera como aliviar la carestía que enfrenta.
En El Salvador, en los últimos meses, todo ha subido de precio, y el Centro para la Defensa del Consumidor, aseguró, recientemente, que el pequeño país tiene los precios más altos de granos básicos en la región centroamericana.
Este joven de pequeña estatura y cabello liso, considera que la situación está “fregada” y sugiere a los gobiernos que busquen alternativas, para aquellos que recién se gradúan y no les emplean por la falta de experiencia.
“A todos aquellos que no tienen experiencia, por lo menos deberían de montar una escuela técnica, que sé yo, para que nos podamos respaldar en el oficio y en el conocimiento”, manifestó.
El jueves pasado, la denominada casa de empeño “Cornucopia”, ubicada en la Primera Calle Poniente, número 205, lucía llena. Unos llegaron a refrendar la factura, para no perder los artículos que habían dejado, y otros al igual que Rodríguez, llegaban con la ilusión de recibir algún dinero en efectivo.
Los productos, al final, son cancelados hasta por tres veces más de lo que han recibido las personas y aunque esto podría considerarse una estafa, estos lugares son legales y no tienen e ningún control gubernamental sobre la ganancias que obtienen.
Diario Co Latino solicitó en una de las ventanillas empeñar una grabadora de periodista marca Sony, para conocer el procedimiento.
“Pase por allá, en la ventanilla número 3 y 4 la van a atender, sin hacer cola”, dijo el vigilante que está en la entrada, luego de una exhaustiva revisión al bolso que llevaba. Pregunté cuanto otorgaban.
“Hey estamos agarrando de estas”, preguntó el hombre que estaba atendiendo, y dijo: “Sí están agarrando, pero lo más que le podemos dar por ella son $3 a $4 dólares”, dijo el empleado.
Esta respuesta pudo ser fatal para muchos que intentan resolver una necesidad económica llevando lo único de valor que tienen, y que es considerado de valor en su vida de necesidades.
Pulseras de oro y más
Una pulsera de oro junto con un anillo, representaba en tiempos de emergencia la posible salida para Morena (nombre ficticio), quien había perdido su trabajo y tenía que dar la manutención a sus dos hijos.
Siempre que llegaba la escasez de dinero, ella llevaba a empeñar las prendas que su madre le había dejado de recuerdo luego de morir, y que tenían como uno de los pocos patrimonios de la familia.
Aunque estos costaban mucho dinero, le prestaban poco con ello, pero en algo le servían estos fondos, asegura.
“Los sacaba, los iba a refrendar, y así, siempre que no tenía para pagar algo que era frecuente, así lo mismos”, recuerda está mujer, que pasó mucho tiempo sin contar con un trabajo que cubriera las necesidades de la familia.
El Salvador, cada vez es más frecuente, observar rótulos que dicen: “reciba dinero por su vehículo, por su casa, en menos de 24 horas”, y los rótulos donde aseguran que le dan dinero en préstamos por artículos de oro o valor, sitios en donde la necesidad de unos, se convierte en la oportunidad de hacer dinero fácil para otros.



