El Gobierno debe proteger a los productores nacionales para evitar que los alimentos aumenten de precio. Este año, la harina de trigo, con la que se elabora el pan francés, tiene un incremento significativo. Foto: Diario Co Latino/Archivo
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino
Una posible crisis alimentaria podría evitarse siempre y cuando el gobierno defina una política adecuada de protección a los productores nacionales, según el análisis realizado por el economista de la Red Sinti Techan, Raúl Moreno.
La protección estriba en que el gobierno debe de revisar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y revisar las prácticas monopólicas y oligopólicas de las empresas importadoras de productos básicos.
“Debe de existir una intervención del Estado en estas empresas para que así no le aumenten a su antojo el precio a los granos básicos, y definir reglas claras de mercado”, sostuvo el analista económico.
Si no se controla la “liberalización comercial” que existe en estos momentos en el mercado, el país sí sufrirá los impactos de una crisis alimentaria, ya que las empresas importadores gozan de subsidios, mientras que los productores nacionales no.
Esta desventaja entre importadores y productores nacionales obliga a los segundos a competir contra precios muy bajos, generándose así una competencia desleal.
“Las importaciones de lácteos procedentes de Estados Unidos durante los últimos años, registran valores entre los ocho a once millones de dólares anuales, superando en gran escala el valor de las exportaciones de este rubro, pese a que se suponía que las exportaciones nacionales se incrementarían con la implementación del TLC”, explicó Moreno.
Actualmente, el precio de la leche está desregulado y se establece en el mercado, con una alta incidencia de los precios centroamericanos, especialmente de Nicaragua.
En lo que va del año, los productos de la canasta básica se han encarecido significativamente: el incremento del precio del maíz llegó en febrero de este año a un 98%; el precio de los frijoles creció 45.5%, la libra de carne de cerdo aumentó 20.0%, el litro de leche subió 57.1%, el precio de la leche en polvo creció 15.1%5 y el de la harina de trigo 11.0%.
“El derecho humano a la alimentación únicamente puede asegurarse, en un sistema que garantice la soberanía alimentaria de los pueblos, entendida ésta como el derecho de cada nación para mantener y desarrollar su propia capacidad de producir los alimentos básicos destinados al consumo de su población”, sostuvo el analista de la Red Sinti Techan.
Para Moreno, uno de los factores que junto al encarecimiento de los precios de los derivados del petróleo y la estructura mono- pólica del mercado de alimentos está impulsando fuertemente esta “espiral inflacionaria” es el empuje de los proyectos para la generación de agro combustibles.
El economista sostiene que la utilización de productos agro-alimentarios para la producción de combustible ha incrementado notablemente la demanda y los precios del maíz, así como los precios del trigo y sus derivados,
“En el primer caso por los mayores requerimientos de ese insumo para la producción de combustible, y en el segundo caso por la reducción de la frontera agrícola del trigo como consecuencia de la mayor demanda de maíz”, explicó Moreno.



