Pablo Quezada Híjar*
México ha pasado ya por un proceso similar al que vive actualmente El Salvador en vísperas de una elección en la que está en juego la alternancia.
Seguramente, Mauricio Funes y su equipo tienen ya un plan de campaña para hacer frente a las acciones que la derecha impulsará cuando se acerque el momento de perder el poder.
Conviene, entonces, recapitular el ejemplo de México en este sentido, que puede ofrecer tanto aportaciones para el plan de campaña de Mauricio Funes, como puntos clave de los peligros de enfrentarse electoralmente a una derecha asesorada por empresas estadounidenses o sus pupilos en América Latina.
Durante 2006 un candidato de la izquierda oficial mexicana llamado Andrés Manuel López Obrador (AMLO), perteneciente al Partido de la Revolución Democrática (PRD), encabezó la campaña más peligrosa para la clase política de este país, de manera sorprendentemente similar a la que hace Mauricio Funes actualmente en El Salvador.
Con tintes moderados en el discurso, una excelente manera de actuar ante las cámaras, un gran carisma con la gente y una efectiva campaña, Andrés Manuel se situó al tope en las encuestas para candidato presidencial por lo menos un año antes de la elección.
La respuesta de la derecha fue sembrar el terror en los ciudadanos: comparar, mediante spots, al candidato mexicano con Hugo Chávez, decir que éste “espantaría” la inversión internacional y que su modelo económico conllevaría a otra de las tantas crisis económicas que se han vivido en México.
Cabe mencionar que esta modalidad de campaña, conocida como la campaña del miedo, la derecha latinoamericana la ha importado de los asesores pagados por empresas transnacionales como, por ejemplo, Philip Morris, mismos asesores que trabajan de la mano con George Bush. Razones suficientes para pensar que ARENA podría estar interesada en contratarles.
Por otra parte, la derecha mexicana integrada en el Partido Acción Nacional tampoco tenía a tiempo ningún candidato para hacerle frente a la elección que tenía ganada a priori Andrés Manuel; justo por lo que pasaba ARENA hace poco tiempo. Además se percibía que ninguno estaba a la altura para ganar a tan fuerte candidato.
La derecha, al constatar que su campaña tampoco rendía los frutos necesarios, comenzó a asustar mediante información “confidencial” falsa, creada en los departamentos del Estado, a los empresarios, planteando que Andrés Manuel les expropiaría sus empresas.
Cuando vieron que esto tampoco funcionó, les prometió a los empresarios que de apoyar a su candidato dejarían de pagar impuestos y les regalarían algunos bancos o concesiones que darían frutos millonarios. Esto funcionó y algunos empresarios comenzaron a financiar más y más campañas del miedo, aún sin estar convencidos de que lo que se decía en esta campaña fuera de alguna manera cierto.
Mauricio Funes, en este sentido, no se debería preocupar por la intimidación que sufre cuando lo persiguen camionetas polarizadas, sería ingenuo pensar que Tony Saca, el Estado y la derecha salvadoreña no lo ha estado investigando desde hace tiempo con sus aparatos de inteligencia. En cambio, sí debería de preocuparse por cómo intimidan o cómo podrían comprar a los sectores empresariales que lo apoyan y a los que podrían llegar a apoyarlo.
Sin embargo, a todo lo antes mencionado se le hizo frente en el caso mexicano. La derecha utilizó, como último recurso, al Instituto Federal Electoral (quien fue el encargado de llevar la elección), a ingenieros en sistemas y a grupos de presión poderosos para cometer un efectivo y sutil fraude electrónico el 2 de julio de 2006.
Fue tan buena la campaña mediática impulsada por el Estado, antes y después del día de la elección, que gran parte de la población actualmente piensa que fue una elección limpia muy a pesar de las innumerables pruebas que demuestran lo contrario.
Estas pruebas han sido especialmente documentadas y estudiadas por físicos y matemáticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) quienes, con herramientas científicas, probaron cómo el sistema se había caído durante 1 minuto y a partir de ahí se le daban proporcionalmente mayores votos al candidato y actual Presidente Felipe Calderón conforme se le quitaban a AMLO de manera estadísticamente imposible.
El PRD hizo caso omiso a las serias inconsistencias encontradas por periodistas en el padrón electoral antes de la elección, incluso, se despreocupó cuando se dio a conocer que el cuñado del actual Presidente manipuló el padrón electoral. Esto fue lo que facilitó un fraude y, quizás, fue lo que llevó al PRD a la ruina; y esto debería de ser un eje de atención y profunda reflexión para el FMLN.
Mauricio Funes parece ser imparable, es evidente que Rodrigo Ávila no podrá hacerle frente, sin embargo, también es evidente que se pondrán en marcha argucias que pueden frenar al FMLN.
El sistema electoral salvadoreño en muchos aspectos es tanto impreciso como rudimentario, la derecha no dudará en utilizarlo con todos sus recursos para que se cometa, desde ahora, un plan para intentar evitar que se consolide un país más de izquierda en América Latina.
*México DF
pablo.cicuta@gmail.com



