Edmundo Jiménez, tío de Katya Miranda, da su testimonio en el colegio Sagrado Corazón y no pudo contener las lágrimas al referirse al crimen contra su sobrina. Foto: Diario Co Latino/Melvin Rivas.
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
Un pañuelo blanco le sirvió a Edmundo Jiménez, para ocultar el dolor que significa recordar la cruel violación y asesinato de Katya Miranda, su sobrina. En una misa oficiada esta mañana en el auditorio del Colegio Sagrado Corazón, en conmemoración del noveno aniversario de su crimen, Edmundo Jiménez se desplomó al recordar el trágico hecho que marcó a su familia y a la población salvadoreña.
“Perdonen, es terrible después de nueve años la narración de este hecho, fue terrible ese 4 abril, pero seguiremos clamado que se esclarezca el caso de mi sobrina”, dijo visiblemente consternado y afectado por el recuerdo.
Durante el lapso de la misa, el tío de Katya Miranda, lamentó que a pesar de ser operador de justicia, no pueda impartirla en el caso de su sobrina ya que por la “contaminación de la escena, ellos sabían que al hacerlo no se haría nada”.
“Es terrible que a nueve años de la muerte, él o los culpables están en la impunidad, no sé que quiere el Fiscal, quizá que uno de los culpables se arrepienta y le cuente todo”, dijo en tono irónico.
El Párroco de la iglesia Corazón de María, Juan Carlos Calzada, quién oficio la misa, instó a la familia a refugiarse en “Dios, quién da la esperanza y la fuerza”, y los alentó a seguir adelante en su lucha. “Nosotros les apoyamos, ojalá la justicia humana llegue, pero sino, con toda seguridad un día se hará justicia divina no lo duden”, dijo el sacerdote.
El Párroco dijo al alumnado que hay que buscar que el caso no quede en la impunidad, para que no se repitan otros casos como este, donde la víctima fue una niña de nueve años.
A la misa asistieron sus compañeros de promoción, quienes se graduaron el año pasado, y se presentaron a la Fiscalía General de la República para pedir reabrir el caso. “Creo que es indignante que no se haya hecho nada, es un caso donde debe de prevalecer la justicia ante todo, porque era una niña inocente alejada de toda maldad, no es justo que alguien le quitara la vida”, dijo Karla Estrada, compañera de Katya Miranda.
La joven, quien estudia derecho en la UCA, aseguró que se necesita justicia “para que la familia tenga paz, para darle justicia al país y que se aleje de toda impunidad”.
Por su parte, la Subdirectora del Colegio Sagrado Corazón, Delia Rojas, indicó que como institución educativa buscan que la memoria de Katya Miranda no muera, porque fue parte de la comunidad educativa. “También estamos motivados por la actitud de la mamá, que no ha quitado el dedo del renglón”, agregó la sub directora.
Katya Miranda fue violada y asesinada entre la noche y madrugada del 3 y 4 de abril de 1999, el hallazgo de su cuerpo se dio en las cercanías de la Playa Los Blancos, en un rancho propiedad de la familia Miranda. Varios de la familia presente eran y son militares u oficiales de la policía.
La niña permaneció durante todo el día del 3 abril, junto a sus abuelos, tíos, primos y su papá. En el 2000, el abuelo, Carlos Miranda, y el papá, Edwin Miranda, junto a dos mozos fueron arrestados por el delito de homicidio agravado, encubrimiento y abandono de menor, sin embargo, a falta de pruebas no presentadas por la Fiscalía, el caso fue cerrado por un tribunal, y sobreseyó a los imputados. Desde que se emitió el falló, en el 2000, el caso sigue cerrado, según declaraciones que ofreció a este vespertino el Fiscal General de la República.



