Isaac Bigio
Analista internacional
www.bigio.org
En el lejano oriente y en los barrios chinos del mundo se está celebrando el advenimiento del nuevo año de la rata.
Este roedor en Asia es asociado a la inteligencia, el liderazgo y el empuje; cualidades que China quiere demostrar al resto del globo. Este será el primer año en que el gigante amarillo auspicie (y tal vez gane) las olimpiadas. También aquel en el que éste llegue a ser el primer exportador y contaminador del planeta.
Esta potencia emergente lidera al mundo en tasas de crecimiento y en muchos rubros: desde en internautas hasta en producción de papa. Tres de las seis mayores corporaciones globales son chinas. Ya mandaron una sonda a la luna y pronto lanzarán su primer cosmonauta.
En este año el premier Wen Jiabao inicia su segundo quinquenio y en Taiwán hay cambio de gobierno y un referendo donde el oficialismo quiere se vote que esta isla busque entrar como tal a la ONU. Esto puede generar una respuesta militar por parte de Beijing, cuyo crecimiento económico y bélico está incentivando a Japón y a otros países de la región a contemplar dotarse de misiles nucleares.



