Por Néstor Martínez
Editor Suplemento
Eco-Lógico
“No estamos solos”, es
una frase que nos hace pensar en los extraterrestres, incluso nos eriza la piel
la posibilidad que más allá del planeta Tierra pueda haber vida. Entonces nos imaginamos
seres “a imagen y semejanza” de los humanos: dos ojos donde deben estar, nariz,
boca, dos brazos, dos piernas… esto es porque no tenemos dentro de nuestro
cerebro otro tipo de imagen. Nos es imposible concebir la vida diferente de
nosotros. Somos los reyes de la creación.
Que “no estamos solos”,
es una gran verdad pero aún no descubierta, o mejor dicho: queremos tratar con
seres vivos similares a nosotros, y estamos pasando de largo que nuestro
planeta Tierra tiene miles y miles, si no millones, de formas de vida, que no
sólo mantienen nuestro planeta habitable, sino que sus procesos o los
resultados de esos procesos son explotados para que los humanos puedan vivir.
¿Por qué pensamos en la
vida fuera de nuestro planeta y no en la vida que nos rodea y nos beneficia?
La humanidad ha llegado a
la luna, explorado los confines del universo, tiene computadoras, desarrolla
alta tecnología, la ciencia nos asombra por sus descubrimientos, las
comunicaciones son más abiertas y sin restricciones, el conocimiento se
difunde… pareciera que la humanidad vive un pináculo de su existencia. Pero la
realidad es otra.
Debajo de la idílica
visión de un planeta azul y próspero está la costra de un planeta que
destruimos poco a poco: millones de humanos sin agua, sin alimento, viviendo
con menos de un dólar por día, pandemias, basura que llena cuanto espacio
encuentra, guerras, contaminación, pérdida de selvas y bosques, especies en
extinción, deshumanización, en fin, degradación en todo sentido…
Reza un dicho popular que
mientras más alto se llega es más grande el golpe de la caída.
Es innegable que los
humanos, al menos tienen el mínimo conocimiento de lo que está sucediendo a su
alrededor, pero no actúa, pareciera que, además de la vulnerabilidad física,
tiene vulnerabilidad mental. Está paralizado. ¿Qué lo paraliza? ¿Qué le impide
ver la crisis? ¿Por qué actúa en contra de lo que debería ser una “práctica
ambiental” para mejorar su vida?
Entonces es válido
preguntarnos ¿en qué ha fracasado la educación ambiental? o volver al
principio: ¿qué es educación ambiental? ¿a quienes debe dirigirse?
En países altamente
deteriorados en su medio ambiente, sin posibilidad de que a corto plazo
reviertan sus problemas, es más que evidente el fracaso de la educación
ambiental. Estos países están caracterizados por alta corrupción, falta de
democracia, alta tasa de pobreza, niveles bajos en educación, salud, serios
problemas sociales, alta polaridad política, fuerte migración tanto hacia los
grandes centros urbanos como al extranjero, economía dependiente, políticos y
empresarios inescrupulosos, alto índice de criminalidad, poco o ningún respeto
por la ley.
En ese ambiente, típico
de países subdesarrollados, los problemas ambientales pasan a segundo plano, y
en parte podrían explicar el fracaso de la educación ambiental y por tanto de
las políticas ambientales, si es que existen.
Pero la educación
ambiental tiene otro fracaso: el enfoque.
En los centros escolares
es común ver carteles con frases como estas: “Amemos
Dichas frases son el
reflejo de que el enfoque de la educación ambiental está equivocado.
Cuando los seres humanos
“aman”, “cuidan” o “protegen”, esperan una retribución similar, pero dentro de
Cuando el hombre
primitivo tomó una piedra para convertirla en herramienta, empezó a alejarse de
los procesos Naturales.
La cultura, en término
generales, es algo que no existe en
En los momentos actuales
el objetivo del ser humano es el bienestar, no importa cómo lo obtenga ni los
costos en que incurra para lograrlo, aunque para ello tenga que arrasar el
planeta.
Contrario al objetivo del
ser humano, todos los procesos naturales tiene otro objetivo: la vida.
Así, cualquier acción que
se denomine educación ambiental, debe tener como prioridad el enfoque de la
vida en
Esto significa que el ser
humano debe despojarse de su petulancia como ser de evolución acabada, y
entender lo que son los procesos en
La educación ambiental
es, en la actualidad, tratada como parte de un pensum, con metodología similar
a la enseñanza de la matemática o de cualquier otra materia. Es decir, se tiene
un tema, como el agua, y a partir de allí se desarrolla el programa. Es una
materia más, que en términos políticos, forma parte de la agenda gubernamental.
La vida se deja de lado.
No es raro, entonces, que
la población, rica o pobre, piense en el bienestar individual en términos
materiales y espirituales.
El aire y el agua no son
bienestar. Y si estos elementos indispensables para la vida humana no son
bienestar, tampoco lo son las plantas, los animales, mucho menos los microbios,
los minerales y las rocas, y más lejos la luz solar y los vientos.
La vida y todo aquello
que la sostiene no es importante, aunque mantenga la nuestra.



