El Altar Mayor del Monasterio, símbolo de la opulencia en total dorado con un alto grado de detallismo escultórico, arquitectónico, barroquismo, estuco y frescos con magia pictórica e ilusionismo óptico en el techo de las alas principales de la biblioteca. Foto: René Rodríguez Mina
Segunda entrega
Desde Vienna, Austria
Texto y fotografías por
René Rodríguez Mina
Es una grandiosa obra de arte enclavada y bien establecida desde hace 900 años, en la cima de una colina de regular elevación.
Es el monasterio de la orden de los Benedictinos, construido con el mismo diseño barroco que el Palacio de Francisco José y María Teresa, en Schönbrunn.
El Monasterio de Melk es ahora una abadía fortificada muy bella que supone no solo riqueza arquitectónica sino también bases de estudio para la historia y las artes; y para todo visitante en Vienna, es un deber si no es que obligación llegar a conocerlo.
Esta abadía es una obra maestra de una época artística tan genuinamente austríaca como barroca, además de resaltar los elementos y aspectos sacrales.
A diferencia de otros conventos barrocos, porque hay muchos, es la iglesia o su templo, la que domina sobre todo el edificio.
Es muy necesario y preciso decir que la idea de empotrar la abadía, como semejante construcción, en esa elevación rocosa y de abundante vegetación, tenía como propósito demostrar el poderío, la fuerza y la riqueza de la Orden Benedictina como parte integral de la iglesia católica.
Imagen de cristo que data del siglo XII y se conserva como una de las imágenes alegóricas del cristianismo en la baja Austria, dentro del Monasterio. Foto: René Rodríguez Mina
En su interior, así como hay opulencia magistral arquitectónica, también se conserva una biblioteca con más de 100 mil volúmenes de lectura, un mil 200 manuscritos del siglo IX al siglo XV, 600 manuscritos de los siglos XVII y XVIII, y 750 incunables, un tesoro para los estudiosos del momento y para los filólogos contemporáneos.
En los frescos de la cúpula y otras tantas salas exclusivas de estudio para la Orden, están manifestadas las disciplinas universitarias universales: Jurisprudencia, Medicina, Teología y Filosofía, sin descuidar a las diosas de la Sabiduría, El Dominio y Las Ciencias.
Flotan, además, grupos sueltos de amorcillos, representando Las Cuatro Virtudes Cardinales: “La Prudencia, La Justicia, La fortaleza y La Templanza”.
La Fe como Orden religiosa Benedictina, está presente en una forma alegórica con imágenes de Cristo y la Cruz de Melk, que es el tesoro más preciado en todo el monasterio.
Hasta la fecha, desde hace 900 años, el Monasterio de Melk, de la Orden Benedictina, muestra los ámbitos de la acción y las diferentes tareas que desempeñan los monjes de Melk en la enseñanza escolar de bachillerato, la asistencia pastoral en la parroquia, la cultura, la economía y otras disciplinas.
Es una fortaleza que desprende la imaginación, espiritualidad, curiosidad, conocimiento, sabiduría, poder, dominio, riqueza extrema… elegancia!!! Es un palacio de abades, de monjes, de órdenes superiores al pensamiento cristiano.
Tan solo el hecho de su espacio geográfico demostrando poder y conquista como símbolo de dominio y sabiduría extrema… cual si fuera un codiciado botín vikingo! Arrogante y poderoso desde las Alturas!



