Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino
Los vendedores de cohetes no están tan satisfechos con la venta de sus productos al final de este año. Para algunos, la venta ha estado “calmada”, para otros “tranquilita”, y uno que otro se anima a decir que “regular”.
Diario Co Latino visitó las ventas de pólvora ubicadas en el parque Centenario, en el centro de la capital; y los vendedores no pierden la esperanza que para las festividades del 31 de diciembre las ventas y las ganancias aumenten.
René Granados, uno de los comerciantes del lugar asegura que ha tenido ventas “calmadas” y que las mismas no han superado ni la mitad de lo que hizo en 2006 para esta fecha.
“Los cohetes casi ya no se venden. Lo que si más o menos se venden es la pólvora china. Yo le hago un llamado a la gente que se acerque por aquí le hacemos precios especiales”, dijo el vendedor que comercializa desde hace quince años pólvora.
Para doña Lidia Ramírez, de 61 años de edad, la poca venta de la pólvora se debe al alto costo de la vida y a la “mala publicidad” que hacen los medios de comunicación en contra de ellos.
“Las ventas están tranquilas, pero los padres tiene que vigilar a sus niños mientras revientan los cohetes, porque sólo así se pueden evitar los niños quemados… y espero que la población tenga un feliz y próspero año nuevo”, dijo la vendedora mientras mojaba el piso que está alrededor de su venta.
Durante la Noche Buena (24 de diciembre) y la Navidad (25) el Ministerio de Salud cuantificó 40 personas quemadas con pólvora, y de ellas, 18 se lesionaron al manipular silbadores, aún cuando este producto está prohibido.
Para don Adán Crespín, las ventas están “regulares”, pero mantiene la esperanza que las mismas mejoren en las festividades de fin de año.
“Cuando las ventas están malas el 24, el 31 siempre mejoran.
Yo si tengo fe que voy a tener ganancias”, manifestó este vendedor que tiene 50 años de dedicarse a este trabajo.
Según el Sistema Nacional de Protección Civil se han habilitado un mil 780 puestos de ventas de pólvora en todo el país, y sólo en la capital hay 660.
El mensaje es que los padres de familia vigilen a sus hijos mientras ellos manipulan pólvora, para que así no se reciba el año nuevo con niñas y niños quemados.



