Licda. Norma Guevara de Ramirios
Mauricio Funes, acompañado de una delegación de diputados y dirigentes del FMLN, acudió a la invitación recibida de la Asociación Salvadoreños en el Mundo, que realizó su V Convención en la ciudad estadounidense de Los Ángeles, en el Estado de California.
Se dan cita en estas convenciones, salvadoreñas y salvadoreños residentes en distintos países, pero como es lógico, acuden casi siempre una mayor parte de nuestros hermanos y hermanas radicados en Estados Unidos.
El primer encuentro casualmente ocurrió en esa misma ciudad hace 5 años, cuando estaba desarrollándose la campaña presidencial del 2004.
Siempre este movimiento procura que se reconozca el potencial que representan los y las salvadoreñas en la ciencia, las artes, en lo económico y en los diferentes campos en que les ha tocado desempeñarse en todas aquellas sociedades donde han debido abrirse paso.
En esta V Convención se ha reconocido especialmente a dos mujeres por su aporte a la lucha por los derechos humanos y sociales, a la Doctora María Julia Hernández y a la campesina sobreviviente de la masacre ocurrida en 1980 en El Mozote, Rufina Amaya.
Ambas fallecieron este año, y se reconoce en ellas su valor, su legado y lo que representa estar con las personas más necesitadas.
“Estamos lejos, pero somos parte de aquella realidad y soñamos con un cambio que le dé a nuestros familiares la posibilidad de caminar por las calles, comerse unas pupusas tranquilamente y sentimos, Mauricio, que usted está comprometido con nuestro sueño”.
Estas fueron las palabras de un destacado trabajador, emprendedor salvadoreño que, como muchos, recibieron en la Ciudad de Los Ángeles, con cariño, a Mauricio Funes.
Y es que así va encontrándose la fuerza anímica de la gente con las convicciones de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, así va surgiendo un cambio en el ánimo del pueblo, dentro o fuera del territorio nacional, que expresa un nuevo momento político.
En los diferentes lugares y sectores, en un intercambio directo que sin duda tomará mayor fuerza cuando en la 23 Convención Nacional del FMLN, en el Estadio Cuscatlán, de San Salvador; se proclame con total formalidad la candidatura para competir y ganar la Presidencia y Vice Presidencia de la República.
Sea en Chalatenango, Soyapango, Sonsonate, San Miguel, San Salvador, Washington o Los Ángeles, donde quiera que ocurran encuentros, sean reuniones pequeñas o grandes, públicas y organizadas o casuales, con empresarios, trabajadores, desempleados, profesionales, jóvenes y adultos, mujeres y hombres; los encuentros de Mauricio Funes con la gente están evidenciando el surgimiento de un fenómeno social completamente nuevo y esperanzador, el ánimo popular a favor de un cambio seguro y que beneficie a todos, es el cambio de estado de ánimo que va de la desesperanza a la certeza de poder lograr un nuevo El Salvador, uniéndonos y batallando juntos.
Escuché a varias personas afirmar, nunca he votado, no sé de política, pero esperaba que el FMLN hiciera esto, por eso felicito la apertura que se está dando.
Esta situación social, psicológica, de identificación y confluencias, es una constatación de que se va por buen camino en la batalla por darle a nuestra patria un futuro mejor; por eso es justo el lema escogido para este 11 de noviembre: ¡NACE LA ESPERANZA, VIENE EL CAMBIO!
Las salvadoreñas y salvadoreños requieren certezas, verdad, respeto a la inteligencia.
Existe claridad que el sueño a realizar es grande y sencillo, pasa por las oportunidades que debe garantizar un Gobierno, apoyándose en la capacidad emprendedora de la gente y la claridad de las reglas que el Estado debe darles para aportar a la generación de riqueza y de progreso compartido, de aquel progreso que lo sienta y viva la familia, más allá de las cifras macroeconómicas anunciadas por el Presidente en los foros internacionales
Los Salvadoreños en el Mundo, como movimiento organizado, han proclamado con claridad que su movimiento puede ser plural, más no neutral; que son un poder y les disgusta ser vistos simplemente como remeseros; exigen con propiedad sus derechos como parte de nuestra nación.
Los derechos políticos, entre ellos, el de ejercer el sufragio, los derechos a tener consideraciones arancelarias cuando contribuyen con comunidades o municipalidades en obras de interés social; derechos a ser tratados como iguales, cuando acuden a un consulado por un pasaporte o por un DUI.
Ese cambio de animo es el inicio del cambio de situación, y de ello también, participan nuestros hermanos y hermanas en el exterior, en el mundo entero, tras un sueño en su propia patria.



