| Monseñor Gregorio Rosa Chávez. Foto: Rosa Campos |
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino
El Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez, sostuvo que el sustituto del Arzobispo, Monseñor Fernando Sáenz Lacalle, podría ser cualquier sacerdote del país y la única autoridad en elegirla es el Nuncio Apostólico, a través de la decisión del Papa.
Las declaraciones de Monseñor Rosa Chávez se dan cuando faltan dos semanas para que Sáenz Lacalle cumpla su tiempo a la cabeza de la Arquidiócesis de la capital.
El 16 de noviembre próximo, el Arzobispo de San Salvador cumplirá 75 años de edad, y el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica establece el retiro de los Obispos, cuando cumplen esa edad.
«Esto (la renuncia) todos lo hacen, es una cosa automática… Pero es muy común que el Santo Padre (el Papa) le pida al Obispo encargado que continúe un tiempo más, y esperamos que ese sea el caso de Monseñor Sáenz Lacalle», explicó el religioso.
Cuando Monseñor Sáenz Lacalle presente su carta de renuncia, el Vaticano puede tardarse en dar una respuesta. Tanto así que pueden ser días, semanas, meses, hasta años para tener un sucesor.
Aunque el abanico de candidatos no se tiene aún, el Nuncio Apostólico puede elegir a tres religiosos, y éstos pueden ser tanto sacerdotes, monseñores, entre estos obispos.
«El Nuncio propone tres candidatos al Papa, y les envía los nombres junto con la hoja de vida de cada uno. Es él, el Nuncio Apostólico el único encargado de elegir, nadie más», explicó el Arzobispo Auxiliar.
Cuando el Papa tenga los nombres y los documentos respectivos, él puede elegir a uno de los tres, y decirle al Nuncio Apostólico quién es el que tomará las riendas de la Arquidiócesis; o puede suceder un caso contrario, cuando no le parece ninguno de los candidatos.
Es en esas circunstancias que el Nuncio tiene que escoger nuevamente a otros tres religiosos.
La norma 401 del Código de Derecho Canónico está vigente después del Concilio Vaticano II. Antes el cargo del Arzobispado era vitalicio, quiere decir, hasta que la persona muriera se podía elegir a una nueva persona.
«No hay nada establecido que diga quiénes son los candidatos a suceder a Monseñor Fernando Sáenz Lacalle, ni siquiera yo lo sé, porque como lo dije antes: cualquier sacerdote puede ser el nuevo Arzobispo», acotó el segundo en autoridad dentro de la Arquidiócesis capitalina.
Sin embargo, cuando el Arzobispo saliente deja el cargo por completo y no hay un sucesor, entonces se deja de encargado a un Administrador Apostólico.
«Yo mismo desempeñé ese cargo cuando murió Monseñor Rivera y Damas en 1994» agregó.
No hay privilegios
Aún siendo Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez aclaró que no existen privilegios al momento de elegir al sucesor del Arzobispo.
«No hay privilegios. Todos los sacerdotes del país pueden ser tomados en cuentan con igualdad de condiciones. La Iglesia tiene en eso una gran sabiduría», puntualizó.
En El Salvador sólo nueve religiosos han ocupado ese máximo puesto católico. La persona más significativa en la historia católica salvadoreña ha sido el Arzobispo mártir Monseñor Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 por los Escuadrones de la Muerte.




