Washington/dpa
El plan de colaboración entre Estados Unidos y México contra el narcotráfico y el crimen organizado se extenderá también a Centroamérica e implicará el aporte de 1.500 millones de dólares de Washington y otros 7.000 de México, según anunciaron hoy en Washington fuentes oficiales.
Stephen Johnson, viceasistente del secretario de Defensa para el Hemisferio Occidental, explicó que la cifra es un número "global, pero probablemente no definitivo", y que aún no se determinó por cuánto tiempo se extenderá. "Digamos que será en un período multianual", agregó.
El funcionario dio por primera vez algunos detalles del acuerdo y confirmó que implicará helicópteros, "scanners que irán junto a puestos de vigilancia fronteriza, cierto entrenamiento para los agentes de la ley, barcos y capacidades para los guardacostas y la Marina de México".
Respecto a los helicópteros, Johnson precisó que se tratará de aparatos "que el Departamento de Defensa pueda tener en inventario y que puedan ser transferidos a México".
Johnson reveló que el acuerdo se extenderá también a Centroamérica. "Se pidió también a los países centroamericanos que participen, dado que la cadena del narcotráfico se extiende por sus fronteras hasta Sudamérica". Sin embargo, no especificó de qué manera participarán los países centroamericanos.
El viceasistente del secreario de Defensa para el Hemisferio Occidental definió el proyecto como algo "relativamente nuevo, sin precedentes, histórico", y confirmó que la iniciativa partió del presidente mexicano Felipe Calderón, que en mayo se la propuso a su homólogo estadounidense, George W. Bush.
"Hubo muchas conversaciones entre las partes para ver cómo se iba a hacer, y es algo que aún tiene que desarrollarse", explicó. "Seguimos trabajando con México para tratar de definir mejor la dirección que tomará", agregó.
Johnson insistió en que el programa no supone la intervención de tropas estadounidenses. "No implica a tropas militares, sólo dinero para determinado equipamiento para combatir el narcotráfico", agregó. "La huella del Departamento de Defensa es muy ligera".
La administración mexicana insistió mucho en ese aspecto y por ello rechaza vehementemente que se denomine al programa "Plan México", porque podría homologarse al "Plan Colombia", donde sí interviene sobre el terreno el ejército estadounidense.
Johnson situó la ayuda estadounidense como "una oportunidad histórica para cimentar lazos más estrechos con su vecino más cercano en Latinoamérica y apoyar una ola de cambios en la aplicación de la ley". "México está bajo asedio", sentenció.
El funcionario situó el plan como parte de "una visión más a largo plazo que tiene el presidente Calderón de reformas en el sector de justicia y apliación de la ley". "La idea es buscar maneras para que (México) pueda construir de una manera bastante rápida su capacidad para combatir el narcotráfico y el crimen transnacional".
Desde el punto de vista del Departamento de Estado, Johson considera que el programa de colaboración "es una oportunidad para colaborar con el ejército de México según comienzan una transición hacia un papel de defensa externa".
Al mismo tiempo, Johnson se mostró convencido de que cuando el plan esté cerrado, el Congreso estadounidense lo aprobará sin problemas. "Confío en que el Congreso estará a la altura, de hecho hubo mucho interés del Congreso sobre cómo se está desarrollando".



