TeleSUR
"Un día sin inmigrantes" será el lema de la protesta que encabezarán este martes organizaciones sociales de Virginia, sur de Estados Unidos, para apoyar a los inmigrantes indocumentados que viven en EE.UU..
La protesta consiste en realizar un paro laboral en todo el estado de Virginia, para repudiar la decisión de las autoridades del condado de Prince William de negar en una ley los servicios básicos a los inmigrantes.
Los organizadores llamaron a todos los residentes a no acudir a sus centros de trabajo ni realizar compras, además planean una caravana por la región.
Según el grupo Mexicanos Sin Fronteras, uno de los que promueve la actividad de este martes, este proyecto no sólo afectará a los inmigrantes sin papeles sino a todo el territorio, por sus consecuencias económicas.
Esta no es la primera vez que grupos defensores de los derechos de los inmigrantes en Virginia protestan contra las resoluciones que impulsa la Junta de Supervisores de Prince William para endurecer las medidas contra los inmigrantes indocumentados.
Las organizaciones sociales de este estado del sur de EE.UU., rechazan la resolución adoptada el 10 de julio por la Junta de Supervisores del condado, que le niega muchos servicios públicos a inmigrantes indocumentados.
Avalan recorte de servicios a inmigrantes
Funcionarios del condado de Prince William han calificado a los manifestantes que defienden los derechos de los inmigrantes de "delincuentes" y antiestadounidenses".
El pasado 7 de septiembre, luego de una jornada de protesta similar a que que se realizará este martes, el grupo antiimigrante Help Save Manassas organizó una rueda de prensa en la que expresaron su respaldo a la decisión de negar servicios básicos a los inmigrantes.
"Estamos aquí para afirmar que nuestros residentes y su gobierno no los intimiden ni los disuadan de proteger sus ciudades, poblaciones y vecindarios del condado de Prince William", dijo Dan Arnold, vicepresidente de Help Save Manassas a la comunidad antiinmigrante de Prince William.
La polémica resolución fue aprobada por el supervisor John T. Stirrup, quien expresó su agradecimiento por el trabajo de Help Save Manassas para detener la "invasión" de inmigrantes indocumentados.
Por su parte, el presidente de la Junta de Supervisores, Corey A. Stewart, justificó la resolución antiinmigrante achacando la responsabilidad al Congreso, ante la falta de una ley migratoria.
"El Congreso falló", dijo. "El presidente (George W. Bush) no ha atacado este problema y como resultado, comunidades como las nuestra están pagando el precio en términos de salones de clase, prisiones y hospitales abarrotados", sostuvo.
"Debido a que el gobierno federal nos ha fallado, el condado de Prince William tiene que hacer algo", dijo Stewart.
Un plan similar al de Prince William, se adelanta en el condado de Frederik, en Maryland, al noreste de EE.UU.
El Congreso de EE.UU. fracasó por segunda vez, en junio pasado, en aprobar un proyecto de reforma migratoria, lo que representó un claro revés para Bush, quien consideraba la reforma migratoria como una de las prioridades para reivindicar su segundo mandato, especialmente ante el fracaso de la guerra en Irak y los escándalos que han rodeado a su administración.
Como el legislativo no logró cumplir sus aspiraciones, el presidente Bush anunció el pasado 10 de agosto nuevas medidas para combatir la inmigración ilegal con un plan que contempla, entre otras cosas, el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y el endurecimiento en las normas para la contratación de indocumentados.
Denuncian abusos contra inmigrantes
Desde la llegada del presidente George W. Bush a la Casa Blanca, en 2001, las políticas contra los inmigrantes fueron arreciadas.
Como parte de esa estrategia, comenzó a construirse un muro en la frontera entre México y Estados Unidos, donde además fueron desplegados miles de soldados.
La pasada semana una corte de Nueva York recibió una demanda presentada por varias familias hispanas que busca impedir los allanamientos de la policía y agentes de inmigración sin una orden judicial.
De acuerdo con la petición, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas han irrumpido en varios hogares hispanos, despertando a sus residentes y aterrorizando a sus niños.



