El salvador es un país extraordinariamente rico en cultura.
Pero también un espacio de las mayores aberraciones e injusticias hacia los grupos más débiles y vulnerables de ese exuberante mosaico de gentes con tradiciones y valores que trascienden lo cultural y se enraízan en la fe cristiana.
Y si estamos concientes que existe esa fe cristiana, no es descalificándola o promoviendo su exterminio como haremos patria. Importante es que, sabemos que contamos con ella, la que debe alentarnos a desarrollar y enriquecer, a través del currículo, el diálo go entre fe y cultura, fe y ciencia, fe y razón, lo cual es posible, lo cual es necesario. Perderemos tiempo oponiéndonos.
Lo que si es importante que la identificación entre el cristianismo y la cultura adquiera valores de integración en la dirección buscada. La universidad lo puede lograr.
Esa integración entre fe y ciencia es posible, pues de lo contrario no estarían en el mundo ambos y sin inmutarse conviviendo.
La universidad puede y debe contribuir. Esa integración entre cristianismo y razón es posible. La universidad está comprometida a encontrar el camino.



