Como parte de su rehabilitación social, las internas tiene como opción el taller de muñecos de felpa. Foto: Eduardo Toledo
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
La superación de una mujer se puede desarrollar, a pesar de estar tras las rejas de una prisión. Marcelina Mendoza, recluida en el centro de cumplimiento de Cabañas por el delito de robo agravado y lesiones, esta más que segura de que las metas profesionales se pueden alcanzar “y demostrarle a la gente que se puede cambiar, que somos seres humanos y que cometemos errores”.
Mendoza es una de las 102 mujeres internas, ella divide su tiempo en las clases de enguatado, peluche y los estudios para la prueba de la PAES.
“Dicen que el otro mes me van hacer la PAES, ya salí del tercer año, pero no la he hecho y después van a buscar alguna institución para ver si estudio en la universidad”.
Felipe Antonia Méndez, comparte esa idea de que las mujeres pueden superarse, a pesar de la situación. “Yo estoy aquí por el delito de droga, pero esto de las clases de peluche nos va a ayudar, yo he visto muy emocionadas a las internas. Y en lo personal me siento bien al guiarlas, creo que no hay necesidad de ser una gran maestra, sólo hay que tener voluntad”, agregó.
En los programas también están integrados los hombres. En el taller de cerámica hay quince internos, que participan en la elaboración, desde el 11 de mayo de 2007, explicó Juan José Arias Mejía.
Desde la fecha se desempeña como instructor del taller. La idea de enseñar a elaborar figuras y combinar colores detalle que se ha vuelto su pasión.
El interno procesado por homicidio, aseguró que hay mucha aceptación, los reos muestran interés por aprender las técnicas. En el centro hay 341 internos, de ese numero 196 están en programas, según informó el director Julio Alas.
Desde que inició el programa, en junio de 2000, CARITAS de El Salvador han capacitado a 10 mil internos en programas de formación vocacional y profesional.
Josefina Olmedo, coordinadora nacional de la pastoral penitenciaria de CARITAS, informó que atiende 15 centros penales, a través de siete diócesis que están involucradas a escala nacional en los proyectos, luego que incorporaran la de Santa Ana y la arquidiócesis de San Salvador.
“La idea inicial eran los talleres vocacionales, pero a medida que fuimos conociendo la situación de los penales, fuimos conociendo sus necesidades, eso nos hizo entrar en más áreas como artesanías, dibujo, arte en hilo, lazo y floristería” informó.
La coordinadora nacional, aseguró que a pesar de los espacios reducidos de algunos penales y el hacinamiento, se logra adecuar el proyecto a las necesidades de cada centro.
“El objetivo principal es ese que disminuya el ocio, y que ellos se sientan hijos de Dios, que tienen una dignidad y que son personas como cualquier otra. Es cierto que cometieron un error, pero no es tarde para enmendarlo”, razonó Olmedo.
Por su parte, la coordinadora de la diocesana de la pastoral penitenciaria de CÁRITAS, en San Vicente, Janet Reyes, explicó que antes de ejecutar un proyecto en los penales lo informan a los directores, luego coordinan y buscan a los instructores, que en este caso son los mismos internos que conocen un poco de los talleres a impartir.
“En San Vicente hemos desarrollado talleres de piñata, sastrería, confección de pantalones y camisas, pintura en manta. Hemos iniciado acá, en el penal de San Vicente y Sensuntepeque desde el 2005, también impartimos jornadas educativas sobre VIH/SIDA y violencia intrafamiliar”, aseguró Reyes.
Estás iniciativas son importante porque los reos “son personas que necesitan apoyo y muchas veces no hay espacios por el hecho de estar encarcelados”.
“A nosotros no nos interesa el delito por el que están recluidos, lo que nos interesa es que son personas y que son gente vulnerable de la sociedad por estar marginados allí, son gente olvidada” acotó.



