Renato Cienfuegos
Este período presidencial que nos ha tocado “vivir” se ha convertido en el sueño de muchos medios de comunicación. Ha sido el período de la propaganda, especialmente en medios radiales y televisivos y los escritos de recalcitrante tendencia derechista.
Estos medios se han visto beneficiados con las cuotas publicitarias y no solo se han contentado con señalar aquellos problemas que afectan a los grandes intereses económicos, sí no que han tratado de influir y de hecho han influido en la toma de decisiones del país, pero lamentablemente en la mayoría de estos casos la colectividad o la totalidad de la población ha sido ajena a cualquier beneficio derivado de ello.
Desde hace unos meses se nos está bombardeando con una campaña publicitaria radial, supongo que económicamente nada despreciable, en la que haciendo referencia a proyectos de países como Cuba, Venezuela, Ecuador y China ¡Por que en este caso si vale la pena utilizarlos como ejemplo, ya que ahora si conviene a los grandes intereses! A toda costa no solo se nos bombardea el cerebro con los beneficios de desarrollar proyectos mineros en el país, sino que también se nos atiborra con justificaciones de la importancia de realizar estos proyectos.
En el caso de El Salvador, la extensión territorial no tiene comparación con los países antes referidos, menos con china, por otra parte en Cuba, gracias al bloqueo económico y a que hoy por hoy a partir de la síntesis del azúcar, no se puede lograr producir metales preciosos, para subsistir se ha tenido que hacer uso de todos los recursos que se han tenido al alcance y si por azares de la vida se contaminara la zona de Guantánamo, sería solo por pura coincidencia.
Pero en nuestro país donde aún sin haber empezado con el proyecto de explotación minera, ya hay indicios de asentamientos contaminados con plomo, un país en donde los bosques y los mantos acuíferos se están agotando a pasos agigantados, los mandaderos de los grandes intereses, se empecinan a fuerza de puros anuncios radiales en convencer a la población de la conveniencia de los proyectos mineros, todo en función de garantizar los intereses de los grandes inversionistas internacionales y sus socios locales, quienes de sobra se sabe que son los que realmente se benefician en estos negocios.
En nuestro, caso los trabajadores, seguirán siendo trabajadores, quizá ganando cuatro veces el salario mínimo (que dicho sea de paso, no alcanza ni para una semana), pero con repercusiones impredecibles en su salud y en situaciones más insalubres no solo de trabajo, sino que también para las comunidades que albergarán estos proyectos; es decir, beneficio económico inmediato, pero a costa de daños irreversibles en la salud de trabajadores y pobladores en el mediano y largo plazo.
Por lo que ante esta perspectiva vale la pena cuestionarse acerca de la bondad real y no aparente de estas iniciativas.
Dado que para efectuar perforaciones en el subsuelo se requiere no solo de explosivos, sino que también de grandes cantidades de agua, estos proyectos no solo podrían contaminar los mantos acuíferos, sino que también estarían acelerando el agotamiento de los mismos, por lo que vale la pena preguntarse: ¿De que servirían las pepitas de oro, si la gente se morirá de sed, o a consecuencia de daños irreversibles en la salud?.
Basta con el ejemplo de Sur África donde las trabajadores de las minas de diamantes son expuestos a condiciones de trabajo de sobra difíciles, y a rayos X para garantizar que no se lleven ninguna “piedrita”, todo esto para que una gran empresa Neoyorquina se enriquezca cada día más, por que los africanos continúan en la miseria.
En nuestro país, la práctica de exámenes urológicos y ginecológicos diarios se considerarían de rutina y más confiable si son hechos por el personal de seguridad de la empresa.
Por todo esto, creo que si de verdad queremos a este país y a su gente, se debe de buscar inversiones e inversores de calidad que realmente ofrezcan trabajos bien remunerados que se realicen en condiciones dignas, que no dañen el medio ambiente, y que no se trabaje en condiciones infrahumanas; por que de lo contrario, los únicos que vamos a quedar verdes con los métodos de producción seremos los pobladores de El Salvador por la exposición a condiciones de vida más insalubres y a mayores niveles de contaminación (que aquí nadie controla seriamente, pues si se detecta algo y no se entera algún reportero, simplemente a callar).
En cuanto a la publicidad es urgente que el gobierno haga un uso más racional de los medios a fin de publicitar racionalmente sus obras y logros, si es que los hay, pero despilfarrar nuestros impuestos y el dinero procedente de préstamos para atiborrar el cerebro de la gente, para que acepten proyectos que generarán por su inconveniencia más malestar social, no tiene ningún sentido, ni mucho menos justificación.
Seguir contribuyendo a la solvencia financiera de estas empresas radio difusoras “amigas” a costillas de los fondos del estado, además de ser una burla para con el pueblo, es algo inconcebible, sobre todo cuando hay tanta necesidad de inversión de social por la situación de miseria que gran parte de la población vive día a día.



