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El Salvador, Martes 22 de Mayo de 2012
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Jueves, 23 de Agosto de 2007 / 13:06 h

El maestro Damas

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Oscar Manuel Doñas

El 17 de julio de 1910 nació en Apastepeque, departamento de San Vicente, un niño que al ser bautizado recibió el nombre de Alejo Benjamín Damas Fortis. En esa fecha, 17 de julio, la Iglesia celebra todos los años la festividad de San Alejo y por eso el niño recibió ese nombre.

En consecuencia, ese “niño” acaba de cumplir sus primeros 97 años, y Apastepeque debe sentirse muy orgulloso de que en su seno hayan nacido personalidades como el Maestro Damas.

Alejo Benjamín se dedicó a la música desde sus primeros años y mientras estudiaba el arte de los sonidos trabajaba en la agricultura. En Apastepeque tuvo como primer maestro de solfeo a Gregorio López, hermano de los reconocidos violinistas Francisco y José López Navarro. En San Vicente fue alumno de solfeo y clarinete de Carlos Martínez, Director de la Banda Regimental.

También fue alumno de Humberto Pacas y de Domingo Santos, con quién estudió el contrabajo, que ha sido el instrumento que siempre ha ejecutado como profesional. Su último maestro de contrabajo fue Cecilio (Don Chilo) Orellana.

El 11 de febrero de 1940, se casó con la Srta. Martha Beatriz Molina, con quien procreó siete hijos: Gloria, Noemy, José Benjamín, Rafael, Alejandro, Felipe y Mario. José Benjamín siguió las huellas de su padre y es violoncelista de la Orquesta Sinfónica de El Salvador.

El 1 de abril de 1949, Alejo Benjamín ingresó como contrabajista a la Orquesta Sinfónica de los Supremos Poderes, como se llamaba entonces, bajo la dirección de Alejandro Muñoz Ciudad Real, primer director salvadoreño que tuvo esa institución.

Al mismo tiempo que tocaba en la Sinfónica, como era muy reconocido como excelente contrabajista, lo llamaban algunos directores de orquestas populares, como La Tropicana, La Barahona, Leo Barrientos y otros, por lo que no es extraño que lo hayamos visto y oído en algunos bailes y fiestas que tan populares han sido siempre en nuestro medio.

Y un reto final para los habitantes, Honorable Concejo Municipal y sobre todo para la entusiasta juventud de Apastepeque: ahora que el Maestro Damas está impartiendo sus últimas cátedras desde su silla de ruedas a ese pueblo del alma que siempre amó y veneró, Apastepeque debe responder con un homenaje sin precedentes. El Maestro Damas se lo merece.

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