El sevillista Renato celebra el primer tanto anotado ante el Real Madrid, en la victoria que sacaron de visita, 3-5, y que les da el título de campeones de la Súpercopa de España. Foto: Philippe Desmazes/AFP
Daniel García Marco
ESPAÑA/DPA
El Sevilla dio ayer una nueva muestra de su fortaleza ante un Real Madrid en construcción y sumó un nuevo trofeo, la Supercopa de España, al golear en el estadio Santiago Bernabéu al equipo blanco por 5-3.
Dos tantos del brasileño Renato y tres del malí Frederic Kanouté, uno de penal, dieron el triunfo y el primer título de la temporada al Sevilla, que sentenció el torneo ya en la primera mitad al ponerse 3- 1, refrendando el 1-0 de ventaja logrado en la ida.
Al Real Madrid le tocaba atacar para remontar. El ritmo era distinto al del primer partido: había en juego ya un título. El Sevilla, lejos de salir a contener, mostró atrevimiento en los primeros minutos.
El técnico Juande Ramos pudo contar con el brasileño Alves, que dejó a un lado su posible traspaso al Chelsea, y optó por un solo punta, Kanouté, y puso al brasileño Renato de enganche.
De manera similar actuó el nuevo preparador del Real Madrid, el alemán Bernd Schuster, que situó juntos en el centro a los nuevos fichajes, los holandeses Sneijder y Drenthe, junto a Diarra. Robinho y Raúl tenían libertad para moverse por arriba, pero ninguno la usó para aparecer. Las bandas quedaban vacantes, quizás a la espera de la llegada de Arjen Robben.
El público del Santiago Bernabéu acudió expectante por ver el nuevo proyecto de su equipo y se encontró con la constatación de las certezas del Sevilla, que lejos de improvisar o experimentar mostró la fortaleza de unos cimientos sujetos por un trabajo lógico desde hace varias temporadas con un mismo técnico, un mismo sistema y unos mismos jugadores convencidos por los continuos éxitos.
El Real Madrid dominaba el balón con el omnipresente físico de Drenthe por el centro, que desmintió que su llegada al equipo blanco fuera para actuar en banda izquierda.
Mucho más participativo que Sneijder, Drenthe no fue suficiente ante la coherencia sevillista, que repitió tres veces una fórmula conocida para perforar la meta de Casillas. En el minuto 16 el portugués Duda sacó una falta y el rechace del arquero blanco fue aprovechado por Poulsen, que centró y Renato empujó a gol.
El Real Madrid necesitaba ahora tres goles, le tocaba remontar. La afición blanca se retrotraía al mes de mayo. Su equipo necesitaba de nuevo apelar a la épica. ¿Qué quedaría del “espíritu de Capello” con el que el Real ganó de manera sorprendente la pasada Liga?
Un zurdazo de Drenthe puso el empate en el minuto 23 e hizo creer en otro “milagro”. Cinco más tarde, otra vez Duda en el pase, y otra vez Renato en el remate, esta vez de cabeza, pusieron en ventaja al Sevilla. Las llegadas del brasileño por la espalda eran imparables para la zaga blanca.
En el minuto 36 un córner desde la derecha fue el preámbulo el tercer tanto sevillista. La zurda de Duda, de nuevo, puso un balón de oro que la mano del millonario central Pepe desvió. El claro penal lo transformó Kanouté.
El festival goleador se completó en el minuto 44, cuando Fabio Cannavaro acortó diferencias al anotar de cabeza tras un lanzamiento de falta. El Real Madrid, sin embargo, no emanó excesiva ilusión para el segundo tiempo. Necesitaba tres goles. Y era el momento de Guti.
El sacrificado fue Drenthe, el mejor del equipo, que pasó al lateral izquierdo para dar espacio al “cerebro”. Ramos respondió poniendo a Keyta sobre él para secar su caudal.
El Sevilla dio el balón al Real Madrid, que apenas gozó de una oportunidad en el minuto 60 con un cabezazo de Raúl, que fue luego sustituido por el argentino Saviola.
Cuando el partido parecía ya una cuenta atrás hasta la celebración del Sevilla, dio un giro, con un leve intento de despertar blanco. En el minuto 79 Ramos anotó de cabeza tras rematar una falta de Guti.
Quedaban diez minutos y hacían falta dos goles. Pero poco después, el invocado “espíritu de Capello” se esfumó de nuevo. Kanouté puso el cuarto y el quinto tanto para sellar el triunfo al Sevilla, que suma su quinto título en 15 meses, más que en sus más de 100 años de historia.
Mientras, el Real Madrid constata la lentitud con la que Schuster construye un equipo que está muy lejos de la “excelencia” que le encargó el presidente, Ramón Calderón, a menos de una semana para el inicio de la Liga.



