Reseña histórica de Co Latino
Como periódico, fue fundado el 5 de noviembre 1890, por el intelectual y periodista Miguel Pinto, quien inicialmente dispuso nombrarle SIGLO XX; sin embargo, ya para finales del siglo XIX, decidió cambiarle nombre.
Ya en el nuevo siglo, el medio de comunicación fue denominado El Latinoamericano, y en los primeros años de su funcionamiento sucumbió ante un incendio que hizo zozobrar el proyecto, pero con esfuerzos, que la historia le reconoce a don Miguel Pinto, hizo surgir de entre las cenizas su obra, el vespertino Diario Latino, Decano de Centroamérica.
El Diario Latino, simbolizado por un Ave Fenix, alcanzó mucho prestigio e importantes premios internacionales, entre éstos el ”Maria Moors Cabot”.
Su tamaño ”Standar”, con su férrea lucha por la libertad de expresión, lo destacaron entre otros medios de comunicación nacionales y extranjeros.
Su firmeza, a pesar de la presión ejercida durante los años del régimen del General Maximiliano Hernandez Martinez, hizo que el vespertino, que por años mantuviera su slogan “las noticias de hoy, hoy mismo”, no desapareciera, aún con los ataques y amenazas, que impulsaba el estado de terror implantado por los militares de esa época.
Posteriormente fue registrado como Propiedad de Editora Salvadoreña de Periódicos, Revistas y Publicidad.
Con la muerte de Don Miguel Pinto, asumió la dirección del periódico don Miguel Pinto hijo, quien decidió cambios en el tamaño, ya que pasó a ser tabloide, y su orientación informativa, al igual que otros medios escritos fundados en el siglo XX, se volvió conservadora, padeciendo los efectos de la guerra desatada en los años 80, al ser incendiada la maquinaria por un grupo de manifestantes que protestaban contra la Junta Revolucionaria de gobierno que había depuesto al General Humberto Romero.
Despues del incendio, ocurrido en 1982, Don Miguel Pinto h. falleció, en los Estados Unidos, siendo el nuevo Director de Diario Latino, el heredero, Miguel Angel Pinto, quien cuatro años después vendió la mayoría de acciones de Editora Salvadoreña a la Corporación “H”, lidereada por Adolfo Rey Prendes, quien en 1986 fungía como Ministro de Cultura y Comunicaciones del Gobierno demócrata cristiano de Napoleón Duarte. Sin embargo, bajo la Dirección del Periodista y escritor Dr. Waldo Chávez Velasco, el periódico fue declarado en quiebra y embargado por el Banco de Crédito Popular, que tras la quiebra de ésta, y estando la deuda clasificada en la cateroría de los incobrables (D), la cuenta pasó a manos del Fondo de Saneamiento y Fortalecimiento Financiero (FOSAFFI), organismo creado por el Banco Central de Reserva para recuperación de carteras de Bancos liquidados.
En junio de 1989, el Diario Latino fue abandonado, y sus empleados no recibieron salarios ni indemnizaciones, por lo que éstos, organizados en la subseccional del Sindicato de Periodistas y Similares de El Salvador (SINPESS) lograron mantener la circulación del periódico, iniciando así una nueva era del Diario Latino.
Diario Latino ahora Co Latino, inició una nueva etapa a partir del 1 de julio de 1989, ya administrado por los trabajadores se abrieron los espacios tanto noticiosos como publicitarios a los distintos sectores de nuestra sociedad entre éstos, comunidades organizadas, organizaciones populares, fuerzas insurgentes, para quienes estaba vedada la divulgación de sus denuncias e informaciones.
Diario Latino a partir de ese momento da cobertura periodística a todas las fuerzas de oposición y publica las informaciones vertidas en conferencias de prensa, protestas, manifestaciones y acciones armadas, así como la publicidad de manifiestos o pronunciamientos conocidos como “campos pagados”.
Los trabajadores, bajo la dirección del periodista Francisco Elías Valencia y un Consejo de Dirección (integrado por los trabajadores), dejaron el periodismo conservador, y con un formato noticioso renovado y pluralista, relataba los acontecimientos de la guerra, con veracidad y sin miedo, lo que no fue aceptado por el sector militar, ni por la administración del Presidente Alfredo Cristiani. Así logró pronto insertarse como un importante medio entre la oponión pública nacional.
La línea editorial se volvió de análisis y los segmentos de opinión permitieron ser críticos de las políticas impulsadas por la administración de Alfredo Cristiani (ARENA) Presidente de la Republica (1989-1994), aboliéndose así la autocensura que tradicionalmente se mantuvo por muchos años en el país, principalmente en los medios escritos de circulación nacional.
Los otros medios escritos (Prensa Gráfica, Diario de Hoy y El Mundo, optaron también por la apertura de espacios a sectores considerados de izquierda y minimizaron la autocensura, lo cual puede interpretarse desde dos perspectivas: a) Modificar los esquemas informativos ante los cambios sociales registrados luego de los acuerdos de Paz, firmados entre gobierno y guerrilla y b) Por gestiones de mercadeo, ante la gran cantidad de lectores que genera la información crítica y que en su mayoría estaban acaparados por el Diario Co Latino.
En la década de los 90 el carácter informativo del periódico causó malestar en sectores de la ultraderecha y el 9 de febrero de 1991, depués de acciones de censura y amenazas, provenientes de sectores radicales de derecha, incendiaron las instalaciones del Co Latino, destruyendo el equipo de computación y causando severos daños en la rotativa, pero pocos meses después fue restaurado con la ayuda Nacional e internacional. Cabe destacar el trabajo de la Universidad de El Salvador, que bajo la rectoría interina de Benjamín López Guillén y de estudiantes de la facultad de ingenieria, que hicieron horas sociales, se logró reparar la rotativa, en un 70 por ciento, dos meses después del atentado.
La UES, además, ofreció su imprenta, durante el período en que duró la reparación, por lo que El Latino no dejó de circular, pese al atentado. Durante la reparación de la imprenta, se mantuvo la circulación del periódico, con cuatro páginas, que eran impresas.
Asimismo, la información publicada en Co Latino, sobre la corrupción policial y judicial, fue factor de persecución y captura del Director de Co Latino, Licenciado y Master en Periodismo, Francisco Elías Valencia, en la década de los 90. Hasta la fecha el caso no se ha cerrado y el Licenciado Valencia se encuentra procesado por el delito de Difamación, en los tribunales salvadoreños. No faltaron las amenazas de sabotaje y boicot a la venta del periódico (amenazas a voceadores).
Los trabajadores crearon, en 1994, la Sociedad Cooperativa de Empleados de Diario Latino de Responsabilidad Limitada (COLATINO de R.L.) y en 1995, tras un ilegal acoso jurídico, propiciado por personajes oscuros, cambiaron el nombre de Diario Latino por Co Latino.
La cooperativa, pese a ser blanco del bloqueo publicitario y de una serie de acusaciones en los tribunales, logró adquirir la rotativa, misma que se reparó con fondos de la ayuda internacional para los trabajadores. La maquinaria y el terreno, fueron obtenidos por los cooperativistas en sendos procesos judiciales que culminaron en subastas públicas promovidas por el FOSAFI. De ahí que Co Latino, sea el heredero del único periódico en El Salvador, con 117 años de existencia.
De la ayuda internacional recibida, es digno mencionar a donantes como Oxfan Bélgica, Diaconía de Suecia, Federación Internacional de Periodistas (FIP), Organización Internacional de Periodistas (OIP), la Fundación para la Democracia de Estados Unidos y la Cooperación Española, entre otras.
De las organizaciones nacionales que cooperaron, entre otras están, El CPDN, la UNOC, UNTS, la Iglesia Luterana Salvadoreña y Bautista Enmanuel, así como personas particulares.
La mayoría de organizaciones no gubernamentales, de carácter comunal, social, ecológico y eclesiástico, siempre recibieron el respaldo de Co Latino, para divulgación, denuncias y pronunciamientos. Estas relaciones han sido fraternas y solidarias, entre nuestro periódico y las organizaciones como: Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), Centro de Tecnología Apropiada (CESTA), Hombres de maiz, ASDI, Central de Trabajadores Salvadoreños (CENTRA), Comisión de Derechos Humanos Madelein Lagadec, Olof Palme, Centro Cívico Democrático (CCD), Iglesia Luterana, iglesia Bautista, Sindicato de Médicos y Trabajadores del instituto salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS), Sindicato de Periodistas y similares de El Salvador (SINPES), Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), Asociación de Trabajadores del Ministerio de Educación (ATRAMEC), Comité para la Defensa del Consumidor (CDC), Iglesia Episcopal, Iglesia Católica, Universidad de El Salvador, Universidad Católica Jose Simeón Cañas (UCA).




