El serbio Novak Djokovic venció en la final al número uno del mundo, el suizo Roger Federer. Foto: AFP.
Bill Scott
CANADÁ/DPA
El serbio Novak Djokovic cerró un fin de semana de ensueño al vencer al número uno del mundo, el suizo Roger Federer, y alzarse así con el cetro del Masters Series de Montreal, 24 horas después de haber triunfado en semis ante el español Rafael Nadal, segundo del ranking de la ATP.
Djokovic, de 20 años y quien hoy lunes volverá a ocupar el número tres del escalafón, superó al defensor del título Federer por 7-6 (7- 2), 2-6 y 7-6 (7-2) en 2:12 horas de juego.
“Es un sueño hecho realidad haber vencido a quien probablemente sea el mejor tenista en la historia”, dijo Djokovic en la ceremonia de premiación, tras corregir con amabilidad al locutor que lo había presentado como originario “de Croacia”.
“Roger, no te disgustes conmigo, pero tengo que decirlo: no puedes ganar todo”, dijo el serbio a Federer, despertando carcajadas en todos los presentes en el estadio Uniprix de Montreal.
El sábado, Djokovic ya había dejado en el camino a Nadal en sets corridos. Desde que Federer y Nadal se instalaron como 1-2 en la cima del ranking, ningún tenista había conseguido vencer a ambos en la misma semana, algo que pone en debido contexto la “proeza” del serbio.
“No puedo describir lo que siento en este momento. Ganar estos tie-breaks fue algo increíble, hacerlo frente al jugador que seguramente tiene el mejor récord de tie-breaks y que actualmente es el jugador más fuerte mentalmente en el mundo”, expresó sus emociones Djokovic.
Federer, quien tenía una récord favorable de 4-0 sobre Djokovic y había sido campeón en Canadá en 2004 y 2006 -ambas veces en Toronto- no pudo celebrar ayer el título número 50 de su exitosísima carrera y vio interrumpida una racha de 16 triunfos consecutivos sobre el cemento canadiense.
“Es el mejor día de mi carrera. Ya había ganado un Masters en Miami, pero derrotar al número uno y dos del mundo es increíble. No podría haber pedido más. Jugué un tenis impresionante esta semana”, admitió Djokovic.
Con su victoria de este domingo, el serbio mejoró a 52-12 su balance en la presente temporada, en la cual ganó los torneos de Adelaida y Estoril, además del Masters Series de Miami.
“El objetivo este año era ganar Wimbledon, y está logrado, y tratar de permanecer como número uno del mundo, en lo cual no hubiera influido ganar. Pero uno no puede tener todo.
Tengo la mira puesta en el US Open y más tarde (noviembre) llegará la Copa Masters. Todavía queda un largo camino”, argumentó Federer, quien en sentido contrario a sus palabras lucía un rostro visiblemente golpeado por la derrota.
“No puedo decepcionarme por un solo partido. Él jugó bien y yo no pude hacer mi trabajo”, agregó.
El primer set empezó muy favorable a Djokovic, pero luego Federer devolvió “favores” con el rompimiento del servicio y pareció que se quedaría con la manga. Pero un nuevo quiebre del serbio prolongó la lucha hasta el tie-break, que el joven se llevó con un temperamento increíble.
Federer reaccionó en gran forma en el segundo set, tal como lo refleja el marcador de 6-2 y el tiempo “expedito” de 32 minutos en el que acabó su obra. Pero aparentemente Djokovic sólo se había tomado un descanso, y volvió a la carga en el tercero, en el que quebró pronto y luego sacó a relucir de nuevo toda su personalidad en el tie-break.
“(Djokovic) jugó un gran torneo, sin dudas. Si sigue mejorando tendrá posibilidades (de ganar) también Grand Slams, porque ya estuvo en dos semifinales (Roland Garros y Wimbledon)”, reconoció Federer, todo un “gentlemen” al referirse a sus rivales.
El Masters Series de Montreal, sexto de un total de nueve en la temporada y considerado como el arranque de la recta final hacia el US Open, repartió un total de 2,45 millones de dólares en premios, de ellos 400.000 para el ganador y 200.000 para el finalista.



