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El Salvador, Martes 22 de Mayo de 2012
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Martes, 07 de Agosto de 2007 / 12:27 h

Opinando sin Política (444)

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Eduardo Badía Serra

Dentro de la amplia gama de programas que nos sirve a diario la televisión, se encuentran algunos, según me dicen, de mucho rating, que en mi opinión son un verdadero irrespeto a nuestra identidad como latinoamericanos, un insulto a nuestras gentes, y una forma muy efectiva de magnificar el mal predicado que se tiene sobre nuestras culturas.

En ellos se enfocan problemas individuales, familiares y sociales que realmente son una muestra penosa de las cosas que suceden dentro de estas instituciones.

La degene-ración del hombre y de la mujer, generalizada a un estrato latinoamericano que vive en los Estados Unidos, hace que se tenga a estos como pueblos incultos, en los que reinan las bajas pasiones.

Continuamente podemos ver, por ejemplo, El gordo y la flaca, el show de Cristina, ¿Quién tiene la razón?, casos de familia, y otros, en los cuales sus conductores, con una apariencia de sapiencia y un cinismo y una vulgaridad realmente rechazables, desnudan a pobres gentes que llegan a discutir sus problemas ante un público ansioso de satisfacer su morbo y descargar sus propias dificultades consolándose ante los males mayores que allí se le presentan. Verdaderamente vergonzosos estos programas, condenables por cuanto no son forma ni lugar de debatir tal clase de situaciones, ni llegan a soluciones reales de los problemas que pretenden resolver.

Los consejos finales que las conductoras dan a los participantes demuestran que el objetivo verdadero es obtener beneficios comerciales a costa de, repito, la satisfacción del morbo de gente ociosa y enferma que llega a los canales a verlos en directo, e incluso del de los que desde sus propios hogares, a presencia de niños y jóvenes, se deleitan con las bajezas que allí se exhiben.

Pero ¿Qué dice a esto nuestro Ministerio de Educación? ¿Qué dice CONCULTURA? ¿Qué dice esa dirección de espectáculos públicos y televisión, que se muerde la conciencia clasificando programas y estratificando audiencias, pero cierra los ojos a tales y tantas vulgaridades? ¿Y esta cultura de paz que dicen impulsar los mismos medios con tanto bombo y platillo?

Porque eso que allí se exhibe es, justamente, una forma de violencia, y una de las más violentas formas de violencia, un insulto a las conciencias, una promoción de la incultura y de la falta de educación, es decirle a la gente que las bajezas morales en que saben caer las sociedades tienen soluciones mediáticas y pueden servir para hacer dinero y situarse entre los triunfadores que tanto promociona nuestra sociedad de consumo. En el país se habla mucho de los valores, y los medios lo hacen con mucha frecuencia.

A nivel nacional, y de manera oficial, se promocionan los valores, se pide un retorno hacia nuestros valores, se lamenta la pérdida de nuestros valores.

Pero se sabe hacer esto de una forma hipócrita, pues mientras en el aula el maestro habla de ellos, en la calle se promociona y vende precisamente una cultura del contravalor, y los responsables de la educación del pueblo y del sostenimiento y fomento de nuestra cultura deben saber que los valores no son sino que valen, que no se enseñan sino se descubren, que están allí, religados necesariamente a la vida y a la existencia, y que esta religación es incuestionable e irreversible.

Es un poco lo que decía Fromm cuando hablaba de los valores oficiales y de los valores no oficiales, de aquellos que se enseñan en la escuela y de aquellos que se practican en la calle. No es posible rescatar nuestros valores y hacer de ellos un sujeto moral, parte de nuestra razón práctica, mientras la realidad nos sigue mostrando que somos un pueblo violento, que hay diez o doce crímenes diarios, que la inseguridad reina en las calles, que la injusticia está a flor de suelo, etc., etc., etc.

Publicitar la bajeza moral no es precisamente promocionar los valores, y sobre todo si hacemos radicar, perversamente, esta bajeza, en nuestros estratos más pobres, en nuestros emigrados, que son, en el fondo, aquellos que más luchan y se aferran a nuestra propia cultura, rechazando, hasta donde aguantan, esa trans-culturación alienante a la que la globalización y el neoliberalismo nos tiene sometidos.

Una palabra más: He visto por allí la propaganda oficial diciendo que hay que promocionar los valores de la libertad. Hasta hoy me doy cuenta que los valores, (y la libertad es uno de ellos), tienen a su vez, valores.

El amor tendría los valores del amor, la honradez tendría los valores de la honradez, la fe tendría los valores de la fe,... ¡Por favor! ¡Los valores no se enseñan! ¡Pero si se intenta enseñarlos, hay que conocerlos! Esta nueva teoría axiológica de los valores de los valores es verdaderamente una novedad salvadoreña. No está en los libros de axiología. Debe, por tanto, ser explicada.

¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la demagogia!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la corrupción!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el engaño!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el desperdicio!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera lo ilógico!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la charlatanería!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el salvajismo!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el ocultamiento!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el error!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera lo ligero!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el malinchismo!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera lo inauténtico!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el descuido!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la ignorancia!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera las oscuridades!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera los que no ahorran gasolina!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera los dólares, las resmas y los galones!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera el silencio cómplice!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera las prisas!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la melancolía y la tristeza!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la necedad!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la suerte!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la turbidez!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la incultura!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera las excentridades estúpidas!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la avaricia y la ambición!
¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la vulgaridad ¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera los que no oyen consejos! ¿2007? ¡Seamos razonables! ¡Afuera la indecencia!

Por eso, yo digo:

Pueblo, ¡Cuidado con los cantos de sirena! Pueblo, ¡Levántate y anda! ¿De política?

¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
¿Para qué? De estas, y de otras cosas, seguiremos hablando, si Diario Co Latino me lo permite.

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