Washington/Pl
Expertos y militares estadounidenses dan fe hoy de que una solución únicamente militar es imposible en Iraq, lo que acrecienta la crisis de la estrategia de la Casa Blanca en la nación árabe.
Aunque para los analistas logró "ciertos progresos" la represión orquestada por las tropas estadounidenses tras la iniciativa del presidente George W. Bush en enero de aumentar las tropas, no se aprecia un avance en el área política.
Según Michael O"Hanlon y Kenneth Pollack, del instituto Brookings, existen ciertos adelantos en términos de seguridad.
Gordon England, segundo al comando del Pentágono, aseguró la víspera ante una comisión de la Cámara de Representantes que hay "avances" en materia de seguridad.
No obstante, el almirante Michael Mullen, nominado como próximo jefe del estado mayor del ejército estadounidense, piensa que la seguridad no es suficiente si las autoridades de Bagdad no alcanzan la reconciliación del país y el desarrollo económico.
El militar reiteró los criterios de otros de sus colegas quienes opinan que si no se logran estos objetivos la cantidad de tropas comprometidas y la duración de sus tareas no cambiarán demasiado.
Creo que será cosa de años, no meses, dijo Mullen a la Comisión de Servicios Armados del Senado en su audiencia de confirmación, en contraposición a los apremios de los legisladores para una pronta repatriación de las fuerzas.
La Casa Blanca enfrenta presiones de los demócratas y la opinión pública para una retirada de Iraq.
Asimismo un gran número de parlamentarios republicanos presionan por un cambio en las tareas encomendadas a los militares en el estado árabe.
Los expertos de instituto Brookings indicaron que las autoridades de Bagdad son incapaces de alcanzar los objetivos políticos a los que aspira el gobierno estadounidense.
Mientras tanto, el representante demócrata John Murtha, un crítico de la guerra y de la política en Iraq, citado por la cadena CNN, calificó de "demasiado optimistas e ilusorias", las declaraciones de O"Hanlon y Pollack.



