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Martes 24 de Julio de 2007
San Salvador, El Salvador. C.A.

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Martes, 24 de Julio de 2007 / 03:00 h

Agentes policiales “sobreviven” con bajos salarios

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Policia


Elder Gómez
Redacción Diario Co Latino

Mientras restregaba a mano con un jabón su uniforme policial en un pequeño lavadero de cemento colocado al final de un estrecho pasillo de la casa que alquila junto a otros cinco compañeros, Joaquín, un agente destacado en una unidad policial capitalina, aseguró que el salario que gana “solamente me sirve para sobrevivir”.
Del mismo dinero que gana - $399. 77 dólares mensuales – el agente policial, que pidió no se le divulgara su nombre verdadero por temor a represalias de las autoridades policiales, ha tenido que comprar hasta munición para su arma oficial, porque las autoridades no les dan más de los 30 cartuchos que les entregan a cada policía cuando se gradúa de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP).
“Además, me descuentan el Seguro Social, donde no nos dan la medicina que al final compramos, la renta y la Pensión. Hay que comprar pasta para dientes, jabón, shampú, papel higiénico, pasta para lustrar zapatos, detergente y jabón para lavar ropa”, aseguró, tras recordar que de su salario también contribuye con sus compañeros para pagar el alquiler de la casa, de $ 60 dólares al mes.
“Y esto que no le he incluido el pago de la luz, el agua, el teléfono y el gasto mensual que tengo de comida”, subrayó, mientras tendía el pantalón azul oscuro del uniforme que lavaba sobre un alambre, luciendo una vieja calzoneta negra con franjas verdes y amarillas a los costados. Como la mayoría de agentes policiales, sus padres son campesinos - “a quienes mantengo porque Dios es grande” -, y trabaja nueve horas diarias durante seis días consecutivos y tiene tres días de descanso.
“Ocho días antes del siguiente pago, ya no tenemos para comer y hay que prestar. Aquí estamos sobreviviendo”, afirmó Joaquín, quien aspira viajar a Estados Unidos, “si tuviera la oportunidad”, como lo han hecho “de mojados” 10 de sus compañeros en lo que va de 2007 “para mejorar su situación”.
“Y esto que yo no tengo compromisos (esposa e hijos). Imagínese los compañeros que los tienen”, meditó, mientras se sentaba después de lavar su uniforme policial en un pequeño banco blanco de plástico, de dos que tiene la sala de la casa donde vive, para conversar con Diario Co Latino.
La vivienda alberga, además de los asientos de plástico, las camas donde duermen sus compañeros, algunos de quienes las comparten con los que no han podido comprar una porque no les alcanza el salario que le pagan en la Policía Nacional Civil (PNC), así como una vieja hamaca curtida multicolor, colgada en el patio de la casa de un árbol de Guayaba. Junto a otros dos de sus compañeros patrulla en bicicleta, los días que tiene turno, una peligrosa zona de San Salvador, donde viven 2000 personas. “No tenemos personal, por eso nunca llegamos o lo hacemos después de que ha ocurrido una emergencia. Solo tres no damos abasto”, justificó, tras fustigar a las autoridades de la institución.
“Ellos quieren tapar el sol con un dedo, porque dicen que la policía está bien, y no están viendo las necesidades de las personas”, dijo Joaquín, quien también paga pasajes de autobuses hacia el interior del país para visitar a sus padres que residen en un cantón.
Espera que “algún día” las autoridades “nos paguen siquiera los $ 500.00 dólares. Así sí nos resultaría”.
Pero pese a todos los inconvenientes económicos como agente de la PNC, Joaquín afirma que, “aunque no se gana (en la policía), me gusta el trabajo y tengo necesidad”.



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