José Efraín Mejía
Existe un adagio de actualidad que dice “Los profesionales adultos son los nuevos analfabetos de hoy”. Esto tiene mucho de cierto, ya que la mayoría de profesionales no tenemos mayor conocimiento de las nuevas tecnologías, sean éstas de información, de producción o de conocimientos científicos.
Lo anterior significa que en un mundo cambiante como el de hoy, donde los conocimientos emergen más rápido que la duración de la traslación de la tierra alrededor del sol, los profesionales y la gente común debemos estar siempre al día, investigando y capacitándonos para no quedarnos atrasados; ya que puede darse el caso que nuestros estudiantes sepan más que nosotros en algunos ámbitos.
Lo anterior nos lleva a la conclusión de que el docente no es más que un facilitador en su asignatura. La forma tomista de enseñar ha quedado desfasada, ya que actualmente el estudiante hace valiosos aportes a la clase, que complementan los conocimientos que se imparten.
En el mundo laboral, sin importar la actividad a la que las personas se dediquen, se necesita de una constante preparación y actualización de los conocimientos.
Esto ayudaría a que El Salvador se vuelva un Estado competente y de esa forma incorporarse al mundo globalizado. Lo que nuestro gobierno y los anteriores, han hecho es una mezcla de ambiciones por competir, desinformando a la población sobre las expectativas que se tienen en la firma de tratados de libre comercio; todo esto sin antes haber preparado a la gente para que pueda competir y sacar beneficios reales de esos tratados.
El paso que se ha dado es absurdo por ello, ya que seguimos subdesarrollados y siempre saldrán ganando las empresas multinacionales. Los estudios serios que las universidades y otros sectores han realizado al respecto fundamentan estas afirmaciones.
Es urgente que a la gente se le prepare; pero se debe comenzar por el principio, con el acceso de aquella a la educación formal, lo cual conlleva a la creación de infraestructura, luego satisfacer las necesidades básicas para evitar la deserción escolar por la necesidad de aportar económicamente al hogar. Sólo de esta forma se puede salir adelante en este país nuestro.



