Tras haber sido el blanco de fuertes protestas callejeras en su gira por Alemania e Italia, Bush ha sido bienvenido en Albania. De 1944 a 1992 este fue el único Estado musulmán que tuvo una ‘dictadura proletaria’ atea y totalmente cerrada a EE.UU.. Hoy son una rara excepción en el mundo musulmán pues ovacionan al presidente norteamericano, mantienen tropas de ocupación en Irak y Afganistán y reciben presos islamistas que EE.UU. no se atreve a retener en Guantánamo.
Cuando todo el bloque soviético se alineó con Kruschev (inicios de los 1960s), Albania quedó con el único régimen europeo fanático de Stalin. Tras haber tenido la economía planificada y estatizada más aislada del planeta, Albania hace todo lo posible por abrir su economía al mercado occidental. Para el próximo año esta república entraría a la OTAN como un peldaño hacia la Unión Europea.
Bush se ha encargado de cultivar el apoyo popular albanés a su potencia cuando allí planteó que espera que pronto la contigua provincia de Kosovo (poblada en un 90% por albaneses) se independentice de Serbia.



