Luis Fernando Morales Núñez
Cuando la economía de un país se abre y también sus estrategias competitivas, las empresas comienzan a requerir trabajadores con nuevos perfiles, diferentes a los del pasado. Esta exigencia repercute en la educación, pues ahora se requiere de una educación básica y media más sólida que le permita adquirir al estudiante competencias y habilidades nuevas y un nivel mayor de información para adecuarse a los nuevos procesos de trabajo. Esta es la razón de los constantes reajustes curriculares del sistema educativo nacional de este país. La educación nacional no acaba de salir de una reforma, cuando ya está en camino el Plan Educativo 2021. “Queremos dar un salto a un sistema educativo moderno, diferente, que nos posicione, no sólo por los problemas que hay en el país, sino a nivel internacional” declaró el Viceministro de Educación José Luis Guzmán (El Diario de Hoy, pág. 3, martes 29 de marzo del 2005). Y en la pág. 16 del mismo diario y edición, el Viceministro de Tecnología Rafael Salomé aseguró que este Plan es también una “apuesta por la tecnología”.
Aunque en el caso de este país los cambios provienen de afuera, sus consecuencias son una crisis en todos los órdenes de la vida nacional. Sin hacer énfasis en la crisis económica, jurídica, social, moral, política y cultural que aquejan a El Salvador, se advierte en el diseño de este Plan una preocupación por lo tecnológico, aunque mas como reproductores y usuarios que como creadores de tecnología. No se habla de formar profesionales polivalentes diferenciados de los que hasta ahora se vienen formando. Pero no sólo la llegada de la tecnología informática ha provocado crisis en El Salvador; se ha descubierto, al fin, el aislamiento en que venían trabajando las universidades en relación con el sector productivo. Esto no les permite adaptarse a la demanda de los empleadores y por eso los profesionales graduados salían a trabajar “en lo que hallan, con tal de ganar”, como se dice popularmente.
La modernización o reingeniería de las empresas, aunque son pocas las que lo han hecho, ha ayudado a las instituciones educativas a percibir que existe un desajuste entre la oferta y la demanda de cualificación requerida en los trabajadores.
Por eso, recientemente, aquí en El Salvador, las empresas comienzan a acercarse a las universidades, mediante la vía de un Acuerdo General de Cooperación para presentar y sugerir las expectativas que tienen sobre los futuros graduandos, así como para ofrecer programas en beneficio de los futuros profesionales.
La señora presidenta de la Cámara de Comercio e Industria de este país lo expresa claramente en su discurso de apertura del acto de la firma de dicho acuerdo entre el Comité de Servicios de la referida Cámara y quince universidades privadas, el 13 de abril del 2005. Dijo la Presidenta Elena María de Alfaro:”Hoy por primera vez en la historia de El Salvador, los principales centros de adiestramiento del recurso humano calificado y las instituciones que requieren de los servicios de profesionales cada vez más capacitados, se unen en un esfuerzo sin precedentes, para establecer un puente de mutua cooperación en beneficio del desarrollo económico y social de El Salvado. Este día seremos testigos de un hecho que, sin duda, marcará un hito en las relaciones que hasta ahora han tenido los centros de estudio e investigación y los entes de producción y comercio. Afirma enseguida la Presidenta que el objetivo de este Convenio es que las universidades.” Pongan a disposición de las empresas el recurso humano más cualificado del país que le ayudará en la lucha por competir con éxito en los mercados globales”.
Y agrega que al establecer ese Convenio, “se estimula a los nuevos profesionales a lograr la excelencia académica y a obtener una cualificación que estará acompañada de una alta dosis de conocimiento práctico y de una valiosa experiencia que le facilitará el acceso al mundo laboral en las áreas de sus propias carreras.”
Puede verse que este lenguaje y criterios son idénticos al sentir y pensar de la empresa moderna de los países desarrollados. Y esto indica que las universidades deben aceptar este reto y compromiso, si no quieren seguir formando un elemento profesional inadecuado para estos tiempos nuevos.
En ese acto del 13 de abril del 2005 la Cámara de Comercio dio a conocer los cuatro programas que ha creado para apoyar a los nuevos profesionales: 1- El Programa de “Bolsa de Trabajo” que dará empleo a los estudiantes que se inscriban en ese programa según las demandas de recursos humanos calificados; 2- E “Programa Reúne”, que establece un vínculo entre la Cámara y las universidades; 3- El “Programa de Pasantías” por el que los estudiantes podrán realizar prácticas empresariales e investigaciones en empresas serias; 4- El Premio a la Creatividad e Innovación para las investigaciones científicas, tecnológicas administrativas o comerciales.
Estas cuatro actividades van incluidas en el Convenio General de Cooperación con las universidades firmantes. Y si la empresa privada asociada a la Cámara ya presentó sus ofertas, sólo queda averiguar cuáles son sus demandas concretas, aunque ya se pueden entrevistar algunas de ellas:
- Excelencia académica
- Cualificación acompañada de alta dosis de conocimiento práctico y valiosa experiencia
- Profesionales competitivos
- Profesionales investigadores en el orden científico y en nuevas técnicas administrativas y comerciales.
En su discurso la señora Presidenta destacó también el requisito de la moral del nuevo graduado, cuando dijo que el acceso a una oferta profesional era para “estudiantes graduados con los más altos créditos académicos y morales”. Puntualizó además que en “la era del conocimiento en que nos ha tocado vivir, la competitividad y la productividad están más estrechamente relacionados con el talento del recurso humano, que a la tecnología y la maquinaria”.
La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador ha presentado, como vocero de las empresas asociadas en ella, qué desean de los nuevos profesionales de este país
Pero estas demandas son generales; una investigación de campo puede revelar cuáles son las concretas de las entidades industriales, comerciales, educativas y de servicio, que emplean el elemento humano formado en las universidades.



