Es ineludible que todos los obligados a velar por una educación superior entren en el interés por el estudiante nuestro, para lo cual proponemos una discusión seria, con altura, que promueva la ventaja por el cambio de un sistema de educación superior poco fructífero a uno de mejor respuesta.
Un debate donde intervengan los más serios actores: Ministerio de Educación, universidades, docentes, estudiantes, padres de familia, empresarios, iglesia y partidos políticos.
Un foro donde se discutan los problemas que impiden la formación al grueso del pueblo salvadoreño, especialmente a la juventud, una población sitiada por la violencia y la desatención del gobierno.
Imposible seguir asistiendo a los estudiantes con modelos extraños. Necesitamos planes de estudio adecuados a las necesidades del país. Docentes concientes de las limitantes sociales que acechan a los estudiantes. Exigir una básica y una media más responsable. Dinámicas empresariales más entregadas a los requerimientos de El Salador.
La discusión debe considerar los hechos incidentes en la vida de los estudiantes (los mismos padecidos por el resto de salvadoreños) como la delincuencia, el caos vehicular, la falta de parqueos, docentes mal preparados, la desintegración familiar, el estrés del trabajo mal remunerado con jornadas largas de labor. Unido a esto problemas de vivienda, desempleo, acoso publicitario, mala nutrición producida por las comidas rápidas y el pésimo servicio de transporte público en horas importantes.
Urgente trabajar con el perfil actual del estudiante, para construir un ciudadano responsable de su país y la cosa pública. Cambiar al salvadoreño actual, estimarlo. Son tareas de reconocer en el las potencias que perviven, destacarle las habilidades y las destrezas. Se vuelve necesaria la creación de programas que eleven la calidad del estudiante salvadoreño, con asignaturas propias para descubrirle y motivarle sus sueños y esperanzas.
Trabajar de diversas formas la evaluación de su desempeño, “a la salvadoreña”, no con modelos importados, malogrando el resultado final: el profesional.



