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El Salvador, Lunes 21 de Mayo de 2012
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Jueves, 22 de Marzo de 2007 / 12:59 h

Un modelo de sistema de calidad para la educación superior

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Luis Fernando Morales Núñez

Con el correr de los años, el demos estudiantil y docente de este país ha trazado ya tres o cuatro plantillas para encajar en ellas a las universidades. Por supuesto que encabeza esta categori-zación la Universidad de El Salvador, pues ésta ha tenido en el interior y el exterior del país, reconocimientos por la calidad de su docencia, docentes y profesionales en ella graduados.
Pero, por sobre todo, el gran mérito de nuestra Universidad es haber despertado conciencia y espíritu de lucha por la liberación del sufrido pueblo salvadoreño.
¿Cuáles son las variables que han propiciado esa jerarquización de las universidades?
- Porque se habla de unas tres grandes universidades, de un grupo numeroso de medianas y de unas dos, que ya están en franca agonía. Dentro de las intermedias los analistas incluyen las universidades de la provincia y en el grupo último la mayoría de regionales.

Parece ser que las variables que se toman más en cuenta son:

-La publicidad, la cual hace que se maquille los nombres y las cosas.
-La proyección social, la cual depende de las posibilidades económicas de la institución
-La calidad de docentes que laboren en ella
-El estándar de calidad de la docencia que la universidad exija a sus docentes.
-La clase de prestaciones económicas y sociales que ofrece la universidad a docentes y alumnos.
-Atención administrativa a los estudiantes
-Relaciones interpersonales de funcionarios, docentes y educandos.

En una institución educativa la calidad no depende únicamente de buenos programas, edificios extensos y lujosos, o profesores excelentes.
Se debe entender que la excelencia es el resultado de todos los factores que integran la comunidad educativa.
Habrá que comenzar, entonces, por la clase de rector y vicerrector que encabece la institución universitaria. Para otra clase de centro educativo, la clase de director o directora y el tipo (estructura) del consejo educativo escolar; es decir el tipo de elementos que lo integran.
Algunas universidades tienen dirigentes que no conocen de pedagogía y educación; son hijos del fundador principal, pero sus profesiones o títulos son de otra carrera; otras universidades tienen rectores a medio o a cuarto de tiempo. Y otros, finalmente, son simples profesores de educación de adultos que, según cuentan, han comprado títulos académicos.
(¿Y qué decir de los directores (as) de centros educativos básicos y medios, en donde se nombran a incapaces, recomendados por diputados y funcionarios del partido oficial, con la aquiescencia del Tribunal de la Carrera Docente?)
¿Cómo puede funcionar bien un cuerpo social si es mala la dirigencia?
En algunas universidades los rectores no socializan con docentes y estudiantes. Están más ocupados en otros negocios, materiales o espirituales, o son más políticos que académicos. Y los vicerrectores tampoco son amigables con docentes y estudiantes.
-Un segundo elemento indispensable en una universidad es el equipo o departamento de asesoría pedagógica, que siga de cerca el quehacer didáctico de los docentes. No basta una reunión al principio de cada ciclo o revistas contentivas de normas pedagógicas generales. Debe hacerse un seguimiento a cada cátedra. Y promover estímulos al buen docente. Los reconocimientos y premios no deben basarse en la amistad con los funcionarios o en la edad, sino en una evaluación real e imparcial de galardonados.
Tampoco debe basarse la política de estímulos en la cantidad de títulos del docente. Recuérdese el tan mencionado aforismo de que “al hombre de hoy no se le paga por lo que sabe, sino por lo que sabe hacer”. Es obvio que hay docentes que poseen muchos títulos y diplomas, y de universidades con nombres rimbombantes, que como docentes dejan mucho que desear.
Recuérdese que grandes maestros como Licurgo de Atenas, Quilón de Esparta, Pitágoras de Sancos, Sócrates de Atenas, Herodes Ático, Favorino y Tauro, ambos en Roma; en nuestro medio Daniel Hernández no fueron graduados en ninguna escuela de Pedagogía.
El tercer elemento determinante de la calidad de una universidad es el docente. Deben determinarse las características y cualidades humanas, sociales y profesionales que, a juicio del equipo de asesoría pedagógica, de consuno con las autoridades académicas, debe sustentar cada catedrático
Hay que hacer notar aquí que, tanto funcionarios de segundo, como de tercero y cuarto orden son familiares, cercanos o remotos, de las principales autoridades y esto resta empuje y calidad a la administración y a la docencia.
En la secuencia, aparece el siguiente elemento, el estudiante. Cada universidad tiene su propio tipo de alumno. En algunas se advierte estudiantes más ávidos de aprender, más serios y más responsables; pero sobre todo con una mayor y mejor base intelectual. En otras, en cambio hay menos hondura intelectual o basamento profesional. Parece ser que los inicios en la operación de las universidades privadas marcaron la fisonomía de cada una.
Algunas comenzaron “facilitando” demasiado títulos a demandantes de cualquier preparación, aunque no fuera la requerida, como a secretarias, enfermeras, contadores, militares y profesores empíricos. Por otro lado, los programas sabatinos de licenciatura en educación bajaron la credibilidad de algunas universidades y más aún de las regionales.
El Ministerio de Educación, liberándose de influencias políticas, podría establecer una forma de evaluación real y efectiva, para bien del pueblo y no de unos pocos como está orientada hoy la evaluación universitaria.
Efectivamente la evaluación por medio de “pares evaluadores” no es confiable en absoluto. Todo está “platicado” antes. Se sabe, sin embargo que ha habido evaluadores que han recomendado severas reestructuraciones y cambios; sin embargo el MINED se ha quedado callado. ¿Compadrazgo?, ¿miedo? Se sabe que el MINED conoce de las fallas y deficiencias de algunas agónicas universidades, pero no procede... ¡Y los malos profesionales siguen inundando el país!
En cuanto al quinto elemento del proceso de la educación universitaria, no se conoce de una universidad que lo tome en cuenta. Se sabe que hubo una que diseñó una sociedad de padres de familia con demasiado poder decisorio y el claustro no ha podido manejar dicho poder.
No obstante, los padres de familia son un excelente aliado de las autoridades universitarias, cuando éstas los toman en cuenta como actores eficaces en la formación de sus hijos. Hacen falta, entonces, programas de acciones mutuas.
Mas, no sólo estas cinco son los factores básicos para lograr la excelencia en una universidad.

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Universitaria

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