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El Salvador, Lunes 21 de Mayo de 2012
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Jueves, 08 de Marzo de 2007 / 16:16 h

Otros elementos de la calidad universitaria

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Luís Fernando Morales Núñez

Propuse en mi anterior artículo cinco elementos básicos que deben conjugarse y armonizarse para logra la excelencia del quehacer universitario: la clase o estilo de dirección (rectorado), un consejo de asesoría pedagógica, un normotipo de docente, una calidad esperada del estudiante y la colaboración de los padres de familia. Pero no basta este pentámero; hay otros elementos necesarios también que giran en derredor y desde esos elementos prevalecientes: Las técnicas metodológicas diseñadas por la universidad; las necesidades de carreras, diplomados, y otras ofertas de servicios; los métodos para ejercer la autoridad tanto administrativa como académica; la asistencia técnica; los planes anuales o cíclicos de trabajo; la calidad de servicios generales y administrativos.
En relación con el primero de estos seis agentes de calidad, sólo se sabe de una universidad que ha diseñado un modelo de aprendizaje e incluso una serie de 21 normas concretas para la aplicación de dicho modelo.
No se sabe que otra universidad lo haya hecho. Desgraciadamente esas orientaciones didácticas cobijadas con el titulo de “La era de la creatividad en la enseñanza aprendizaje”, no se discuten ni se dan a conocer en cenáculos de docentes. Simplemente se reparte el folletito y ya… No se tiene conocimiento de que otra universidad se haya preocupado por la calidad de la entrega didáctica.
Simplemente se concretan a nombrar el catedrático y se deja que trabaje a la buena de Dios.
Tampoco se hace una oferta profesional acorde con las necesidades del demos estudiantil del país.
Se ofrecen estas y estas carreras; las toma o las deja. Desgraciadamente el país no es industrializado para ofrecer un abanico de ingenierías industriales; tampoco es un país minero para ofrecer carreras relativas a esta actividad. Podría, talvez, ofrecerse una gama de carreras agropecuarias en algunas regiones del país, en donde el graduado puede hallar empleo, sin necesidad de trasladarse a la capital y quedarse, a ejercer oficios diferentes a la carrera para la cual estudió. También es básico considerar las formas del ejercicio de la autoridad dentro de la universidad. Los funcionarios, comenzando por los rectores, ¿son autoritarios y autocráticos? o ¿son accesibles y democráticos? ¿La línea de autoridad es vertical u horizontal? Todos los funcionarios. ¿Son accesibles a los docentes y estudiantes?, o hay que pasar varios retenes y obstáculos para poder llegar hasta ellos?
Otro aspecto, quizá el que menos se atiende en las universidades, es de la asistencia técnica a los miembros de la comunidad educativa. No hay programas de capacitación para los docentes. Tampoco hay programas de estímulos y servicios. Podrían establecerse breves intercambios con universidades extranjeras, becas y cursos o diplomados a distancia, ferias o exposiciones internas de libros de las diversas facultades, concursos de artículos especializados. Al respecto de esta última actividad, en algunos universidad se publican revistas, pero su contenido no es llamativo; el acceso a la revista es exclusivo de los funcionarios y los artículos son poco motivantes.
También habrá que considerar la prontitud y calidad de la prestación de los servicios generales, como la vigilancia, aseo y ornato de las instituciones. Algunas universidades, si es que así se les puede llamar, dejan mucho que desear en la presentación de sus edificios, en el aseo, y en la carencia de servicios básicos: carecen de personal secretarial y de servicio. Sus bibliotecas son muy exiguas y desfasadas, y sus centros de cómputo dan grima y lástima.
Entonces, la conjugación en la presentación efectiva dinámica y coordinación de todos los elementos anteriormente mencionados constituye la verdadera excelencia de una universidad.
La calidad no la va a venir a certificar un organismo internacional, con pará-metros ajenos a nuestra realidad. La calidad no es uniforme a todos los países o sociedades. Lo que aquí pueda tener una excelente calidad, allá puede tener una deficiencia. La excelente o mala calidad, con sus grados intermedios, depende de la cultura, especialmente de la categorización de valores, de cada sociedad.
De todas maneras vale la pena señalar algunas situaciones que, en nuestro medio, pueden propiciar la calidad de una universidad o centro educativo de otro nivel:
1-Una evaluación constante y exhaustiva desde la cúpula a la base.
2-Un plan de superación, desarrollo y estímulos.
3-Una política de acción preventiva y correctiva
4-Una continua supervisión y monitoreo.
5-Un mantenimiento de registros al día
6-Un flujo de información administrativa y técnica
7-Un diseño de criterios de aceptación del desempeño docente y administrativo
8-Rapidez y eficiencia en el cumplimiento de disposiciones, órdenes y normas
9-Un proceso de evaluación y satisfacción de necesidades educativas y sociales
10-Una información actualizada, exacta y auténtica en los docentes.
11-Empleo de técnicas didácticas efectivas para cada carrera
12-Buenas políticas administrativas, docentes y estudiantiles
13-Calidad moral e intelectual en todos los miembros.
14-Imparcialidad y justicia en todo, pero especialmente en la evaluación
15-Constante capacitación acorde con necesidades
16-Nitidez y prontitud en el trabajo de oficina
17-Armonía entre todos los recursos humanos.
18-Verificación del proceso educativo
19-Participación de todos en el proceso formativo del estudiante
20-Resolución sabia e imparcial de problemas de índole diversa.

Estos son los baremos verdaderos de la calidad de una universidad en nuestro medio.

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Universitaria

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