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El Salvador, Lunes 21 de Mayo de 2012
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Jueves, 22 de Febrero de 2007 / 11:07 h

¿Y la experiencia docente cuenta?

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Más vale el diablo por viejo que por diablo. Es una locución popular que tiene aplicación al hecho cotidiano.
En la docencia universitaria salvadoreña, talvez un tanto joven todavía por la demanda de docentes, no se está considerando la práctica acumulada por el mismo, apuramos a señalar que no es este el punto a focalizar en este editorial, sino ir a la experiencia, y por eso la pregunta: ¿Cuenta o no cuenta? ¿Hacen lo apropiado las universidades para contratar a su planta docente? ¿Qué pesa a la hora de tomar la decisión, y si quien la toma es competente y autorizado para tan grande encargo? ¿Cuenta el currículo papel, la trayectoria. Su nombre? Es práctica usual que un profesional recién licenciado no tenga diferencia en el trato y hasta en paga con uno de vasta experiencia. Se le trata con igual precio y desprecio (la igualdad tiene otras cuantificaciones en estos casos)
¿Cuanto motiva al estudiantado recibir la clase con un connotado? ¿Cómo anda la escala de oferta laboral docente? ¿Hay unos mejor remunerados con justicia? ¿Existen prerrogativas docentes fundamentadas en la experiencia? Ahora, ¿Motiva pertenecer al mundo docente? ¿Cuantos quieren ser docentes. Existirá una especie de orgullo serlo?
¡Dejarlo a la oferta y demanda es inescrupuloso! Y es menospreciar la enseñanza universitaria y desprecio por quien la recibe.
En el mundo del mercado la gente consume lo módico aunque sea de mala calidad. Pues lo barato lo determina el poder adquisitivo doméstico. No es lo mismo un profesional reciente a uno fogueado y con trayectoria y experiencia en lo que enseña. Los hay que han trascendido y se han forjado un nombre. Otros gozan de trayectoria histórica y vida pública. Los que aportan a la ciencia. Y los que se exponen a la luz publica, y los que son mujeres y hombres públicos participando en los medios abordando temas con opinión, y arrojando luces sobre el hacer diario marcando nuevos rumbos. ¡Estos son urgentes en las aulas! Los que exteriorizan su desacuerdo en lo permanente, no como un mero decir sino como una filosofía propia, impugnan, objetan, contradicen, explican, dan forma a un nuevo pensamiento. ¡A incorporarlos!
¿Y la universidad que hace, o debe hacer? Empujar el conocimiento del docente. Sin olvidar los reconocimientos en metálico y laureles. Deben promover al docente en toda su extensión formativa. Debe tener un equipo de contrato pluridisciplinario para calificar la entrada a la docencia, así como la salida. Crear el docente auxiliar sin menosprecio de ser segundo. Las universidades deben crear la casa del docente, donde se reúnan relajadamente a la trivialidad, no por la minucia sino por la holgura con que traten los temas. Los medios deben hacer también, buscando referentes de opinión en la galería docente de las universidades locales, no se debe dejar la enseñanza sólo al aula, el docente debe estar haciendo cátedra permanente. Exponerse a la luz pública. Escribir ensayo actual de todos los tópicos. (No olvidar el salario - si no da para ser rico si para no pasar apuros).
¿Y el docente qué debe hacer? Crear círculos de diálogo donde se debatan los contenidos más ardorosos de la realidad social, política, económica, cultural, científica y tecnológica. Proponer a los políticos y sugerir vías de desarrollo social de sus municipios. Apertura de casas culto-científicas. Apertura de escuelas técnicas superiores en común entre varios municipios. Apertura de regionales universitarias.
Con toda esta enumeración de realidades es necesario y urgente, que para las aulas universitaria se reconozca la experiencia por los contratantes, pero normado, pues, lo que no se norma y se deja a libertad, quién maneja esa libertad sólo ve lo económico, y se permite no ofrecer lo mejor a su alumnado, y éste en su gran mayoría con una formación deficiente y con problemas familiares y de sistema, no ve la diferencia y termina por aceptar lo puesto por docente.
Se debe y urge considerar lo idóneo, la experiencia, el nombre, etc. Sin por supuesto olvidar la paga, digna a su rango de docente universitario.

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Universitaria

22/11:05 | ¿Qué quieren los estudiantes en un docente?



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