
Niños y adolescentes reciben clases de computación para su formación profesional en el Centro de Formación y Orientación “Rafael Palacios”.
Foto: Rosa Campos
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
Xiomara Beatriz Meléndez, es una adolescente de 14 años que utilizará su tiempo libre de vacaciones escolares en algo productivo: la elaboración de velas aromáticas.
Meléndez, por segundo año, se inscribió en uno de los programas vocacionales integrales del Centro de Formación y Orientación Rafael Palacios, de la Parroquia San Francisco de Asís, del municipio de Mejicanos.
La joven estudiante de séptimo grado, del Centro Escolar República de Francia, está consciente de los riesgos que tienen los jóvenes en estos momentos, con base al índice de homicidios que se incrementa a nueve o diez diarios.
Antonio Rodríguez, director del centro de formación, dijo que la idea es para tener un espacio para los jóvenes y niños que están en situación de riesgo y crisis.
“Lo que pretende el centro es reducir los niveles de vulnerabilidad en los cuales están viviendo nuestros jóvenes en el área de las comunidades de Mejicanos y el Gran San Salvador: Soyapango, Cuscatancingo, Apopa que son municipios marginales”, explica.
Rodríguez aseguró que lo que buscan es reducir la vulnerabilidad a través de cuatro componentes fundamentales.
El primero es la formación, desde el área humana, técnica, socio-cultural. El segundo, el área de trabajo, en donde se orienta a los jóvenes y adultos en las estrategias de búsqueda de empleo, elaboración de currículum, presentación personal y la integración a una bolsa de trabajo que maneja la iglesia.
El tercer componente es el proyecto de grupos de participación juvenil, en el cual se organizan comités juveniles para que ellos sean los mismos protagonistas de la prevención.
Y el último es respecto a la remoción de tatuajes y atención psicológica a ex pandilleros. “Les quitamos los tatuajes que ellos quieren… lo que les impiden insertarse en el mundo laboral o en la sociedad que los ha tenido estigmatizados”, acotó el director del centro.
Asimismo, aseguró, que desde la creación del centro, unos mil 200 jóvenes han acudido a la remoción de tatuajes, de esos 30% son decorativos y el 70% son de pandillas, de jóvenes que se han rehabilitado.
En el caso de la remoción de tatuajes, el director explica que es una forma de contribuir con estos muchachos, ya que los precios son accesibles por el financiamiento que reciben de una ong internacional. “No podemos seguir estigmatizándolos”, recalcó.
La cantidad de inscritos en los cursos de pintura, música, electrónica, mantenimiento de computadoras, sastrería, panadería, talleres de vela, según informa Rodríguez, oscila entre 800 y 900 personas, de edades de 13 hasta los 30 años.

El aprendizaje del dibujo y la pintura tiene gran influencia, principalmente en niños y jóvenes.
Rodríguez es de la idea que la población adolescente necesita espacios porque cuando están en un el proceso de crisis, de vulnerabilidad o desprotección, no saben donde recurrir.
“Porque no hay un servicio social o estatal en donde pueda tener un espacio alternativo, lúdico… o formativo, en donde puedan reducir el riesgo, ya sea porque tienen un proceso de desescolarización, por callejización etc …”. “Ahora el joven aquí en Mejicanos sabe que tiene un centro donde puede venir”, indica.
El director reconoce que el Estado a través de la Secretaria de la Juventud y el Consejo Nacional de Seguridad Publica (CNSP), intenta abrir espacio en las áreas de deporte, cultura y recreación, pero no es suficiente, ya que se necesita proyectos que sean de superación, que les dé oportunidades a los jóvenes.
Una alternativa de superación
El centro es más que prevención, se ha convertido para muchos jóvenes en una oportunidad de superación, según lo asegura Marisol Melara, estudiante de modistería de alta costura y madre soltera.
Melara abandonó los estudios hace varios años, la llegada de sus tres hijos la obligó a buscar otras alternativas para poder criarlos, entre éstas el comercio informal.
“Por eso vengo acá, ya no quiero vender, porque quiero superarme… quiero aprender algo para ganarme la vida” explica Melara.
Melara sostiene que programas como los que impulsa el centro de formación y orientación de la parroquia San Francisco de Asís, son de “mucha importancia porque ayuda a superar a la gente, siempre y cuando ellos quieran. Acá tienen un lugar en donde buscar alternativas porque tienen espacios técnico vocacionales”.
Rodríguez advierte que los jóvenes en este país tienen menos alternativas porque su situación económica no les permite hacer y someterse a unos estudios a largo plazo.
“Además, son personas que tienen una necesidad inmediata de conseguir algún recurso económico, entonces por eso, el centro les da herramientas para que pueda subir su nivel y reinsertarse en el mundo laboral” sentenció Rodríguez.
El director considera que el camino para que el país tenga menos violencia, menos desigualdad, menos delincuencia, es apostarle a más programas integrales vocacionales. “Me parece que este camino es y urge en el país, porque eso es prevención, es inversión en paz… es inversión en el mundo joven.
Me parece que no hay que invertir en cárceles o sistema represivos para los jóvenes.
Me parece que se tiene que invertir en oportunidades en una inversión social juvenil”, puntualiza.

Las jóvenes reciben cursos de verano en la elaboración de velas aromáticas, con gran afluencia en esta temporada navideña.



