La libertad de expresión en nuestro medio, es aberrante.
El grupo que gobierna no le importa la salud mental de los salvadoreños.
Hace mucho que necesitamos de una importante dosis de orden en la moralidad social. A pesar que abundan una recua de iglesias que han hecho fracasar al cristianismo, llevándolo al mínimo de guasa que avergüenza las mentes medianamente pensantes.
Lo mismo sucede con los arbitrarios existentes medios de comunicación, específicamente la radio y televisión, en manos de consignatarios sin escrúpulos donde una caterva de lenguaraces comunicadores programan lo más cochino de la producción internacional, a ojos vista de las autoridades (AUN DE NUESTRO PRESIDENTE CONSTITUCIONAL SALIDO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, Y QUE ASTUTAMENTE UTILIZA LOS MISMOS PARA SU CAMPAÑA MEDIÁTICA), quienes, más interesados en simplezas de plaza dejan que se haga y deshaga al antojo de pululantes palabreros de barrio, testimonio de la cultura local, de la baja y mala educación de la mayoría.
La escuela y la universidad, no podrán con este tipo de libertinaje levantar el nivel de conciencia de los jóvenes, ni con cuatro asignaturas de realidad nacional. Basta ver los noticiarios para darnos cuenta de la calidad de empresarios que manejan los medios de comunicación, medios usufructuantes de frecuencias pertenecientes al pueblo.
La violencia en las calles tiene mucho de fundamento en la programación de la televisión, en la cobertura de la nota sangrienta y de la importancia que le dan a los delincuentes hasta llevarlos al limite de personajes ¿Qué es lo que los medios han llegado a calificar erróneamente como noticia? Noticieros de la escuela de noticiarios internacionales de poca monta, llenos de recursos pero huérfanos de profesionalismo en lo mas elemental de la ética del comunicador.
Los dueños de medios hablan y exigen libertad de expresión, pero no le dan los mismos derechos al comunicador asalariado.
Nuestros medios de comunicación están empachados de chirigotas con seudo sicólogos, lauras y cristinas que su carta profesional es la desvergüenza y el show para vender.
Y que decir de las radios y su programación, empezando por los hombres del micrófono, gente sin universidad, y si fueron no les caló. Carecen de lo más elemental de valores de familia (SEGURO QUE VAN A MISA O A LA BAUTISTA EN DOMINGO JA- JA) ¿Y la música? Bien se critica a Jhose Lora por su música ligera, pero aceptan lo más atentatorio de la música caribeña, premiada suciamente por los mismos de la industria estadounidense.
Y el cine, los DVD y CD en las calles. Agregando la vida nocturna.
¿Porqué el Gobierno, Gobernación para ser más exactos, no intervienen en esto? ¿Y Educación, dónde queda, o están de adorno las autoridades? Cuidando que suceda el fechoría. Puede mas el mercado. Y de sobra se conoce que el ambiente influye en la formación sico somática del niño y del joven.
Ahí está la fuente de los males que padecemos los salvadoreños. El Gobierno es cómplice en resumidas cuentas. La higiene mental del niño, del adolescente y del joven, ha dejado de ser tema de interés de Educación. Estamos en manos del mercado. La universidad otra vez tiene tarea, pues ese es el origen del joven que aspira a profesionalizarse.



